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De vuelta
Hola, amigos. Como podréis intuir, estoy más ocupado que un equipo de exterminación de insectos en plena plaga langostas. No obstante, dados los remordimientos de conciencia que de vez en cuando me asaltan, intentaré cumplir el compromiso que tengo conmigo y aparecer por aquí con regularidad.
Muchas cosas han pasado desde que desaparecí el 1 de Noviembre cual barco en el triángulo de las bermudas: me han preconcedido la beca para ir a la Comisión Europea de practicante (a trabajar en la DG de mercado interno, no a poner inyecciones), he avanzado con mis estudios de música, he ido a algún congreso y he tratado de seguir más o menos en forma y de relacionarme. Todo ello sin contar con la principal tarea que absorbe mis energías: la tesis.
Lo que ahora me ocupa es dar carpetazo cuanto antes a la tesis doctoral y alcanzar el grado de doctor para así poder emprender otros proyectos tan o más ilusionantes como el de la tesis, entre otros, el de ir a Bruselas.
Hace unos veinte días me comunicaron por correo electrónico que me habían preseleccionado. Para unos 600 puestos disponibles se presentaron en un principio unas 6000 personas. Pues bien, en una primera criba se han preseleccionado 2400 aspirantes, entre los que me cuento.
He escrito a la DG de Mercado Interior y a la de Competencia, que son las que principalmente me interesan. En la de mercado interno me han mandado un mensaje estándar agradeciendo mi interés, pero en la segunda me han dado alguna indicación adicional, por ejemplo, una página web en la que se determina el proceso a seguir a partir de ahora.
Bueno, pues veremos en qué queda todo esto. A ver si hay suerte.
Saludos,
Fran 
Héroes en la Cartuja El día 20 de Noviembre se cumplió uno de mis sueños: ver a los Héroes del Silencio. Yo soy de los que empezaron a escuchar a los Héroes cuando ya se habían separado, por influencia de un primo segundo que vive en Valdepeñas y se llama Javi, alias “Javitón”, porque es “ancho de huesos”. Su madre le llama “vaca sagrada” porque siempre está merodeando por el frigorífico de la casa con total impunidad.
Algunas noches, cuando me quedaba a dormir en su casa, teníamos la costumbre de jugarnos dinero a la escoba y, de mientras, escuchábamos a los Héroes del Silencio. Por otra parte, el Txus, catedrático emérito de sexología práctica y técnicas de cortejo, también lo solía escuchar y me lo recomendó. Era un grupo de los que más le gustaban. Yo conseguí las entradas cuando estaba en Heidelberg, a través de un servicio especial que se contrató para que una décima parte de las entradas para el concierto en Sevilla se vendieran en Europa para los fans de otros países.
El día 20 de madrugada mi hermano, Botiglioni y yo pillamos el coche y partimos hacia Sevilla. Pasamos por Valdepeñas para avituallarnos 'n ca' mi abuela y reanudamos el viaje.
Una vez en el Estadio, los tres flipábamos. ¡Qué sensación esa de estar a pie de escenario con unas pantallas gigantes a modo de telón con el anagrama de los Héroes!
Nunca nos imaginamos poder ver a los Héroes en directo. Bunbury siempre había insistido en que nunca volverían a tocar. Incluso recuerdo haberle visto en una ocasión en una entrevista en los Cuarenta diciendo que era más fácil que Franco resucitara. Pues ya ven: los Héroes volvieron. Menos mal que Franco no ha resucitado, o eso parece.
Por cierto. El concierto estuvo genial. El sonido perfecto, como en los discos, y Bunbury no desafinó. Yo pensaba que tantos años le pasarían factura, pero ¡qué va!.

Fran
1 de Noviembre de 2007 San Fausto del amor hermoso
17 de Octubre de 2007
El sábado de la semana pasada, fiestas de Basauri, he andado bastante activo. Salí en primer lugar con el catedrático emérito y con su novia. Cuando éstos se retiraron al laboratorio del amor, donde investigan este extraño fenómeno, yo me quedé con el Maka, un amigo de la infancia. El Maka había quedado con Botiglioni, pero parece que éste en última instancia se lo pensó mejor y decidió irse al hostal barato de Arrigorriaga con su novia (con la que dice que va en serio). Mientras, el Maka, ajeno a la traición de su amigo, esperaba su llamada tumbado en la cama. Tanto esperó que acabó por sobarse, quiero decir, por dormirse.
Yo había quedado con el Maka y con el Botiglioni en Basauri, dado que el jesús y María –parece un evangelio más que un blog- se iban a pirar en breve, decidí llamar al Maka, creyendo que ya estaría en Basauri saltando por alguna txosna.
- Riiiiiiinnnnnnnnnggggg (tardó en coger)
- Sí? -respondió una voz somnolienta-
Maka, ¿dónde estás?
En la cama.
Joder, qué makina! Ya quisiera yo.
No hombre, sobado, que Botiglioni no me ha llamado, ¿tienes otros planes?
Joer, te llamaba para encontrarnos en algún sitio, que estoy en Basauri. ¿Te apetece venir un rato y damos una vuelta en plan tranquilo?
Bien, espera 20 minutos, vale?
El Maka es un tipo alto, delgado, y con las piernas largas y fibrosas como las de las ranas. Anda muy rápido, pues siempre se ha dado mucha vida. Cuando dice que en 20 minutos se lava, se viste y viene es que en 20 minutos está allí.
Mientras esperaba al Maka, el Txus y María me daban consejos de ligue:
-Tú halágalas –me decía ella-. Por ejemplo, si ves a una que lleva el pelo muy liso porque se ha tirado una hora peinándoselo le dices “jo, que pelo tan bonito!!”.
No es por no halagar, pero es que algunas lo que menos se merecen es que las halagues, porque tienen el ego... uffff!! como los argentinos!. Más bien se merecen lo contrario. Además suele pasar que las que más se merecen el halago psicológicamente son las que menos se lo merecen físicamente, con lo que el halago es siempre hipócrita.
El truco del Txus era mucho más de chico:
“- Tú ten en cuenta que por pura estadística una de cada diez te va a decir que sí. Y siempre podrás pasar un buen rato hablando con las que no quieran nada. Yo a veces he salido y a pesar de no haber pillado me lo he pasado bien hablando. Es raro que te salgan bordes. La gente anda normalmente de buen rollo”
Al final la noche no se dio mal. Ya las estoy empezando a perder el respeto. El hecho de tener una hermana ayuda, porque al tener al enemigo en casa percibes sus estrategias, sus modos de actuar, sus armas de destrucción masiva... Llegas a la conclusión de que hay mucho de fachada, de orgullo, de apariencia, etc (no veáis la soberbia con la que mi hermana se mira el culo cada vez que sale por la puerta). Hay algunas tías que incluso diría que parecen hologramas, sí, como un oasis que hace las delicias del sediento que anda perdido por el desierto. Y por nuestros desiertos de hormigón hay mucho perdido...
En suma: vacilamos con unas, hablamos con otras e incluso le pedí el teléfono a una chica guapilla que solía venir conmigo en el bus los primeros años de universidad. Al cabo de dos días le mandé un mensaje para quedar y ha declinado la invitación –entre otras cosas- de manera muy cortés. A otra cosa, mariposa, que diría Rajoy.
El adiós de un gran hombre
7 de Octubre Este es un blog-homenaje para el Txus, ex-catedrático de sexología práctica y técnicas de cortejo, que el día 5 de Octubre de 2007 decidió alejarse definitivamente de las aulas, dejando huérfanos de guía y mentor a sus numerosos pupilos. No obstante, para consuelo de todos a los que nos honró con su magisterio, no se retira por completo del estudio de las relaciones sociales. No abandona la ciencia, sino que cambia de rama, cual cuco, y se adentra a cultivar el campo del amor, del que esperamos fecundas obras.
Veamos si nuestra inteligencia alcanza a resumir -siquiera en toscos trazos- los inicios de su espectacular trayectoria académica: El Txus nació en Castromonte, un pueblo de la provincia de Valladolid, pero no fue hasta una vez emigrado a las tierras vascas donde –azuzado por su inquebrantable perseverancia- se propuso terminar con la tarea que romanoos, visigodos y árabes dejaron inconclusa: conquistar a las vasconas, famosas por no dar su brazo a torcer con facilidad. El Txus se curtió en un ambiente hostil y nada propicio para consumar el flirteo: grupos cerrados que lleva en muchos casos a relaciones endogámicas, amplias redes sociales de amigas/vecinas/conocidas en las que se cuecen verdaderas “listas negras”, correas de transmisión de ligues ajenos que ponen a las pivas sobre aviso, mal tiempo atmosférico que induce estados depresivos, etc.
Mas el Txus siempre se ha crecido ante la adversidad: con dos mancuernas y una licra, una cierta dosis de inteligencia emocional, buen humor, imaginación, poco orgullo y sobre todo mucha, mucha jeta y desparpajo logró -cual Panoramix- dar con la fórmula exacta para seducir a la vasca, para que apartaran dogmas y miedos y cedieran a la tentación.
En su Peugeot 205 –por el culo te la hinco-, blanco como el esperma, comenzó a materializar el esfuerzo que tantas horas invirtió en el gimanasio, donde cada tarde se esculpía a imagen y semejanza de “Conan el destructor”. Esta época de narcisismo, ácido láctico e “Hidropolivit C” se resume perfectamente en los brocardos que nos legó y que hoy día todavía resuenan en mi oído cada vez que me enfrento a una serie de bíceps: “ Sin sufrimiento no hay crecimiento ”, “ si no hay peso, no hay progreso ”-solía decir mientras ayudaba en las últimas repeticiones-. Estas y otras consignas evocan esos tiempos difíciles, orientados hacia la hipertrofia como única meta. Poco a poco se convirtió en lo que siempre quiso ser: “ la envidia de los hombres y el deseo de las mujeres ”. Las largas tardes de descanso después de una buena zampada rica en proteinas, la ducha, el perfume adecuado y el tupé le dejaban físicamente dispuesto para la seducción. En cuanto a la preparación psicológica, él siempre lo tuvo claro: “ dejar el orgullo en casa ” ¡ Qué maestro! –dirían los chilenos-.
De él aprendimos que para triunfar en el ligue no hay que actuar ni representar ningún papel. Simplemente hay que ser uno mismo, transmitir seguridad, liderazgo, poder. Es lo que buscan las mujeres. No hay que sacarse un teorema ni tener el ingenio de Einstein ni del Chivi. Incluso es contraproducente. Más vale una jilipollez dicha con seguridad y sin titubeos que la exposición del proceso de biosíntesis de proteínas. De hecho, hay tíos que ligan pivones diciéndoles jilipolleces y no dejan de decírselas en la vida. Las guapas siempre se han caracterizado por tener un mal criterio a la hora de elegir chico. Ya explicaré por qué. ¿Cómo no iba a triunfar entonces un tío que aúna el atrevimiento característico del ignorante con la inteligencia y el sentido del humor?
En fin. Sus grandes hazañas hizo que su fama creciera entre amigos –a veces envidiosos- al mismo ritmo que decrecía entre los círculos de amigas en la Granja, Galerías o Mazarredo. Bilbao -como puede presumirse- se le quedó pequeño. Entonces Emigró a Madrid, se dice que por razones de trabajo. Un nuevo mundo lleno de oportunidades se abría ante sus pies. No voy a ahondar en esta segunda etapa. Sólo decir que incluso le fue mejor.
Cuando conoció a Maria Nieves ésta le instó a dejar la que hasta entonces había sido su vacación. Con pesar para todos sus seguidores, recientemente nos comunicó su decisión de dejar las aulas de la UPV (Universidad de la Puta Vida) por lo que a este ámbito del conocimiento se refiere, pero no por ello renuncia a su cátedra, dimisión que evidentemente ni podemos aceptar ni aceptaríamos aunque pudiéramos. Los méritos acumulados a lo largo de una vida con tesón no se pierden. Son como las condecoraciones militares.
El mismo día que deja la docencia (la decencia la dejó hace tiempo) el departamento de sexología práctica y técnicas de cortejo de la Universidad de la Puta Vida le nombra por unanimidad Catedrático Emérito.
Hoy el Profesor Dr. D. Txus Alonso es Catedrático Emérito del Departamento de Sexología Práctica y Técnicas de Cortejo de la Universidad de la Puta Vida (UPV). Volver al inicio Dejar un comentario en el foro de Fran
Un pequeño contratiempo
27 de Septiembre de 2007
Bueno, ya era hora de que este holgazán que escribe venciera la pereza y reanudara el blog. ¿Por dónde empiezo? Son bastantes cosas las que me he traído entre manos durante estos días: he recibido la visita de una amiga húngara, sigo con el curso de guitarra, el deporte, la tesis, que me tiene con el agua al cuello, y algunas actividades más: políticos, idiomas, paseos y desvaríos varios.
La verdad es que verse envuelto en un montón de tareas tiene su lado positivo: resulta estimulante y te ayuda a relativizar la importancia de cada proyecto, porque de lo contrario, si te lo juegas todo a una carta, en el momento en que te salga mal algo, ¿a qué te aferras? En fin, dejo de filosofar y os cuento, por ejemplo, el percance que tuve el otro día con el coche.
El miércoles de la semana pasada me disponía a salir de la uni con el coche que me ha donado el Txus, catedrático de sexología práctica y técnicas de cortejo. Tenía 45 minutos para llegar al centro cívico de Basozelai, a la clase de guitarra –individual- con el profesor. En esto que al pisar el embrague, ¡zas! se quedó el pedal en el fondo y el coche calado.
Será porque los zapatos que llevo tienen la suela muy gruesa –pensé-
Encendí el motor otra vez y se me volvió a calar –yo ya empezaba a sospechar algo-
Enconmendándome a mis Dioses justos lo intenté por tercera vez y, al sentir de nuevo la embestida que pegaba el coche hacia atrás cual vitorino fui por fin consciente de la situación: ¡Se me ha jodido el coche! –maldije-. Me sentí como cuando jodí el ordenador con la salchicha –bueno, no tan mal-: Ay! ¡Qué joder más divino! -que diría mi abuelo-. Me fastidió por partida triple: por el coche –aunque la cosa no parecía grave-, por la clase de guitarra, que además era una de las más provechosas, y porque le había dicho a Eszter que la recogería en el aeropuerto al día siguiente.
Vaya plan! Saqué los papeles de mi seguro de “Balumba” –el más barato de la red- del cuadernillo que me hicieron llegar por correo y llamé a asistencia en carretera. Una chica muy amable me dijo que una grúa vendría a recogerme en 30-40 minutos.
Hacía un frío que pelaba, así que me quedé en el coche oyendo la radio hasta que llegó el señor de la grúa: un chico muy simpático que me llevó hasta Barakaldo. Allí pillé el metro y pa' casa.
Tschüss Volver al inicio Dejar un comentario en el foro de Fran
Jeffrey
16 de Septiembre de 2007
Hola, pajaritos sin colas. Pues aquí estoy de nuevo para contar cómo han ido los primeros días de clase de guitarra. El primer día fue en el centro cívico de “Basozelai”, que, como su propio nombre sugiere, está en el quinto pino. Menos mal que hay escaleras mecánicas y casi no me tuve que mover. Subía como los jamones en los montacargas.
No tenía ni pajolera idea de dónde caía exactamente el centro cívico, así que le pregunté a un punk –llevaba el pelo como los centuriones romanos-, ya que, por muy paradójico que pueda parecer, son los que siempre saben dónde están las casas de la cultura, ludotecas, videotecas y demás cosas por el estilo. Ya sabéis: si alguna vez no encontráis la casa de la cultura, preguntad a los punks. Ellos os guiarán.
Bueno, pues ahí estaba yo con mi guitarra en la funda subiendo por la rampa mecánica, diciéndole al punk que yo escuchaba la polla, que todavía me sé de corrido un montón de canciones y que incluso creo que llegué a ir a un concierto de manolo Kabezabolo. Él mostraba una afable y cómplice sonrisa gris mientras murmuraba que toca en un grupo, pero el bajo, porque es más fácil. Sólo tiene cuatro cuerdas.
Llegué al centro cívico y pregunté por la sala de música. Era la –4. Supongo que para compensar por todo lo que hay que subir para llegar al centro han optado por construir las plantas hacia abajo. Está edificado sobre una ladera, como si lo hubieran puesto sobre micropilotes.
Llegue abajo y afiné el oído por si oía algo o a alguien. Fujitsu. Empecé a poner la oreja en cada puerta como una especie de Colombo despistado y nada. Después de merodear un rato por los alrededores escuché un piano. Abrí la puerta y asomé la cabeza como hace el típico perdido que se mete donde no debe. El profe nos estaba esperando. Tan es así que incluso se sabía mi nombre. Tú eres Fran -afirmó con una seguridad Rappeliana-
- Sí -contesté satisfecho-
-Bueno, pues ahora vendrá Jeffrey, tu compañero. Sólo estáis dos.
Jeffrey, ¡qué nombre más curioso! -pensé-. Como el mayordomo del príncipe de Bel-air. Y en ese momento apareció en escena.
Fran
Con la voz cantante
Ayer, sábado, recibí en mi casa por fin una carta del ayuntamiento de Basauri para avisarme de que ya comienza el curso de guitarra clásica. ¡Qué ilusión!. Tengo que ir a la escuela municipal de música tres días a la semana: los lunes de 19.15 a 20.15 estudio 1º de guitarra clásica colectiva (supongo que con más guitarristas), el miércoles de 20.00-20.30 media hora de 1º de guitarra clásica y los jueves de 20.15 a 21.45 una hora y media de 1º de formación musical.
La verdad es que estoy bastante animado con esto de aprender música. Siempre ha sido mi asignatura pendiente. Me gusta cantar canciones y, sobre todo, hacer mis propias versiones de canciones conocidas -casi siempre un poco verdes-. Además de relajarme --la música amansa a las fieras es, junto con el dinero, el complemento ideal para seducir a las féminas (aunque dudo que de momento tenga muchas oportunidades). La primera canción que voy a intentar interpretar va a ser la de Nothing else matters , de Metallica. Después vendrá la de Losing my religion , algunas de Eric clapton , los Héroes del silencio (sobre todo ahora, que han resucitado), Alex Lumbago, el Concierto de Aranjuez, el Chivi y un largo etcétera. Ya me imagino pasándomelo como un enano, mordiéndome la lengua con los dientes cual abuela que intenta enhebrar la aguja.
Y lo cierto es que el comienzo del curso no podría haber caído en una fecha más propicia, ahora que mi tio Txus –catedrático de sexología práctica y técnicas de cortejo- me ha donado su Seat Toledo. Casi casi podemos decir que lo ha donado a la ciencia, no porque lo vaya a destinar a realizar exploraciones, como hace mi hermano, sino porque lo voy a usar principalmente para ir y venir de la Uni a diario. Si no... ¡cualquiera va a la uni cargado con la guitarra y la bolsa de la piscina! ¡Iba a parecer un vendedor ambulante!
Bueno, pues ya os contaré y, a las/os que queráis, ya os cantaré.
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El rapero Ya ha llegado otro domingo más y me pongo a escribir el blog a las 3.05 de la mañana. Las cosas no han cambiado mucho, así que me rasco la cabeza como un mono en un zoológico y me pongo a pensar “con mi última neurona” –como decían los de DCD- en el tema de mi blog de hoy. Miro a mi alrededor pero todo parece seguir como siempre: los precios de los pisos estancados, los iraquíes matándose, los israelíes y palestinos haciendo lo propio, la policía deteniendo etarras, deflagraciones aisladas, tornados en el caribe, los amigos preparando el Kalimotxo, Ibarretxe con su consulta y el derecho a decidir... Esto de no leer el periódico en días tiene su lado negativo; sólo me entero de las noticias que veo en el messenger de yahoo cuando me meto al correo.
En fin! Por elegir un tema al azar, voy a hablar de la sociedad vasca. Sí, los vascos y las vascas. Pues bien, lo cierto es que el otro día le comentaba a un amigo, mientras veíamos el concierto de un rapero, que se advierten cambios en la sociedad vasca. Yo, que de joven frecuentaba conciertos de grupos roqueros-punk como la Polla, Reincidentes, SA, Etsaiak, Latzen, Negu ... doy fe de que aquellos conciertos eran en muchos casos campañas de reclutamiento de jóvenes dispuestos a luchar por la patria vasca y en contra del Estado fascista y opresor. Esto lo sabe todo el mundo. Sí, se aprovechaba el ambientillo de buen rollo para ir inculcando, así como quien no quiere la cosa, las ideas totalitarias de esta mafia que es ETA a los jovenzuelos que iban a sus conciertos a beber kalimotxo. Supongo que aquellos sin demasiadas ganas de currar o referentes les entraría la vena heroica y se pondrían como meta liberar al País Vasco de la tiranía. Ni que decir tiene que algunos grupos “españoles” aportaban su granito de arena en esta labor de captación coreando consignas afines a su causa, en algunos casos seguro que ni siquiera por adhesión ideológica, sino simplemente para no “desentonar” y no decepcionar a su mercado vasco.
Pues bien, en el concierto del otro día –el rapero Tote Kim- no noté ni rastro de todo este mercado paralelo. Claro, el tío era sevillano, y esto del problema vasco ni le iba ni le venía, pero también eran sevillanos los de Reincidentes y no se portaban con esa neutralidad.
Entre la multitud, los raperos rapeaban a su bola (como buenos raperos), con sus pantalones caídos, sus camisetas de baloncesto y sus gorras. No había ni gazte errebeldes, ni gudaris, ni sabinos, ni banderas, ni torturadores u oprimidos. Vi, de verdad, a una sociedad más sana, menos doctrinaria, multicultural. Incluso un inglés emborrachado daba tumbos agarrado a un catalán.
Ojalá llegue el día en que nadie se sienta ni vasco ni español y lo que queda de problema se habrá esfumado para siempre. El día en que nos sintamos seguros siendo como somos no tendremos que identificarnos con nada ni con nadie.
Fran Volver al inicio Dejar un comentario en el foro de Fran
Un respiro Hoy estaba estudiando y me ha llamado mi madre porque ha encontrado entre uno de los 80 canales que tenemos contratados con Euskaltel la película de Lutero. Yo le había hablado muy bien de ella, porque refleja muy bien la estrecha conexión religión-política de aquellos -y estos- tiempos. Pues bien, como venía de leer la regulación jurídica de la donación y la compraventa en el Código de Eurico, ni que decir tiene que cualquier cosa resulta más liviana, y me he quedado atrapado en el salón como un molusco en una anémona. En un primer momento, de pie con la vista fijada en el televisor; después, sentado sobre mis rodillas en un cojín en plan Dalai-lama y finalmente recostado en el sofá (cuando ya se me empezaban a dormir las piernas y sentía tirones en el empeine).
Ni que decir tiene que la película me ha recordado mi estancia en Alemania: me he acordado de Worms, de la grafía alemana decimonómica (hay muchos artículos de Derecho romano escritos con esas mismas letras góticas y disponibles en internet), de la exposición de -creo que una réplica- las 95 tesis y de obras que le demonizaban expuestas en el museo de Historia Nacional de Berlín y, finalmente, de Johanna, la chica luterana que había encomendado su vida a servir a Dios.
La conclusión que he obtenido –entre otras- es que nuestra sociedad no dista mucho de aquella: No vamos vestidos con harapos y tenemos agua corriente y coches descapotables, pero siguen escaseando los Luteros y sobrando cardenales y Leones décimos. Y tómeseme en el sentido más amplio: nos faltan razones y nos sobran dogmas; falta la sana crítica frente a la resignada aceptación del prejuicio y la costumbre, el respeto mal entendido que se torna reverencia hueca; falta intrepidez y sobra amoldamiento.
Así lo veo yo y así os lo he contado. Buenas noches.
Fran
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¡No hagas el mono!
Hay una anécdota que a mí me gusta mucho y que el otro día leí en la revista de Jorge Bucay. La fábula era narrada por su hijo Demian. Yo había oído –o leído- otra versión, pero las conclusiones a las que se llega en los dos casos son, evidentemente, las mismas. Yo he contado el cuento a familiares, amigos y conocidos para explicar el comportamiento de algunos funcionarios, pero puede utilizarse –como Bucay hijo trae a colación- para caricaturizar comportamientos humanos irracionales y mal aprendidos. Se trata de una jaula en la que hay varios monos apresados. Del techo de la jaula pende un plátano, pero ningún mono sabe que en realidad, si se estira del plátano, el suelo electrificado de la celda soltará una descarga.
En esto que el primer mono se acerca, mira el plátano con atención, extiende la mano y, en cuanto estira del plátano, los simios reciben una descarga eléctrica que les deja con el pelo como los erizos. Ni que decir tiene que el resto de los monos que estaban en la celda le dieron entre todos más ostias que a un perro pequeño.
Al día siguiente el cuidador reemplazó el plátano, pero, evidentemente, a ningún mono se le ocurrió volver a tocarlo.
Al cabo de un mes, sustituyeron a uno de los monos y el mono novato, que no había experimentado el trance, se acercó al plátano con curiosidad, pero antes siquiera de hacer amago de coger el plátano el resto de los monos ya se le habían echado encima para propinarle la correspondiente paliza por el atrevimiento.
Al día siguiente el cuidador les cambió a otra jaula en la que el suelo no estaba electrificado y realizó un segundo reemplazo. El comportamiento de este segundo mono sustituto fue idéntico al del primero: se aproximó al plátano, lo curioseó, pero antes de hacer conato alguno, ya tenía a los demás simios encima caldeándole el culo. ¡Incluso el primer mono sustituto, que no había experimentado el traumático episodio de la desgracia. también le pegaba!,
Los cuidadores fueron cambiando a los monos con regularidad, hasta que todos fueron sustituidos. Ya no quedaba ninguno de aquellos monos que sufrieron la descarga, pero ello no obstaba a que los nuevos monos entrantes se siguieran sufriendo palizas por los siglos de los siglos. Ni que decir tiene que la celda hace años que dejó de estar electrificada.
¿Quién niega que a veces actuamos como los monos del relato? Como decía el psicólogo de la revista: en ciertos momentos de la vida asociamos a una acción un efecto y no revisamos si tal nexo sigue vigente. Y lo que es peor: damos por buenas las conexiones que establecieron otros y que nos inculcan como dogmas. Como dogmas obsoletos que imitamos acríticamente.
No, no se caracteriza nuestra sociedad por el espíritu crítico.
Fran
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El Bono A cuenta de la quiebra de los bonos“ subprime” uno no puede dejar de pensar en el mercado hipotecario en España y en la situación de los jóvenes y no tan jóvenes ante el reto de hacerse con un espacio. Dicen que el ser humano es un ser superior. Sin embargo, mientras que a cualquier perro le cuesta unos pocos segundos echar una meada en el tronco de un árbol, a un humano medio como éste que escribe le cuesta treinta años de su vida y un 60% de su sueldo tener su espacio. Si además consideramos que una cebra ya corretea a los pocos minutos con la edad de emancipación del homo sapiens sapiens , ¡Uds. me dirán!. Las consecuencias de esta avaricia desbordada del hombre y que se materializa en ladrillos las empiezan a padecer ya nuestros vecinos en yankeelandia –pongamos nuestras barbas a remojar-, donde, como Uds. saben, los pisos se empiezan a subastar como si de “perritos piloto” se tratasen. ¡Qué alboroto! Yo, que vivo en un barrio discreto de un municipio nada notable, me entra una risa bárbara al ver cómo un cándido vecino pone su inmueble de 80m2 a la venta por el precio de ¡72 millones de las antiguas pesetas! –valga la manida locución-, que deben de ser algo así como 430000 euros, si la cuenta de la lechera me ha salido bien. Yo ya les empiezo a decir a familiares y amigos que estos carteles que últimamente se ven en las farolas son como chistes gráficos, que no hay que tomarlos en serio, ¡vaya!. No entiendo cómo puede haber gente que lo pague. Y es que todo esto que rodea al chiringuito inmobiliario no hay que lo entienda. Por algo dicen los economistas que el presupuesto de la racionalidad del consumidor de su modelo de competencia perfecta hace aguas.
No, no hay quien entienda los modelos económicos. Son modelos que no representan a la realidad. Están anoréxicos. Si no hay modelo, no hay previsión, dicen. Y los economistas están empezando a analizar catástrofes del pasado para buscar pautas y prever el futuro, ya que no se ha previsto el pasado reciente. No lo han previsto ni los inversores, ni los bancos, ni los corredores, ni el BCE, ni la Reserva Federal, ni las aseguradoras, ni incluso las empresas de rating , que se encargar precisamente de prever los riesgos. ¡Hasta Rappel tenía sus ahorros en bonos hipotecarios “ subprime ”-parece una marca de condones para pitxas pequeñas- !.
¿Qué son esos bonos y cómo funcionan? Por mi bagaje educativo y mi curiosidad felina puedo decir con orgullo que entiendo en gran parte cómo funciona todo este entuerto:
Un tío estadounidense con problemas financieros pide un crédito hipotecario. El banco se lo concede con bastante manga ancha, porque sabe que en el fondo –nunca mejor dicho- se va a quitar el marrón de encima vendiéndoselo a algún fondo de renta variable. El prestatario yanquee empieza pagando las primeras cuotas con ciertas dificultades, pero a medida que suben los tipos de interés y éstas se elevan (esto nos suena) empieza a atravesar dificultades y deja de pagar, lo que supone un devengo de intereses sustancial y el correspondiente ahogamiento del yankee, cual combatiente en Vietnam.
Mientras esto ocurría, el banco había hecho un “paquete” con este y otros créditos de deudores de alto riesgo y se los “empaquetó” a una sociedad gestora de fondos, que pagó por esta cartera de créditos basura una cantidad inferior al valor nominal de los mismos esperando lucrarse con la diferencia. La sociedad gestora tituliza los créditos (los convierte en bonos –valores negociables en los mercados secudarios-) y los reparte entre los incautos inversores, que piensan que el yankee va a pagar con religiosidad – on god they trust - y se va a embolsar una buena rentabilidad a costa de los intereses. Estas previsiones infundadas hacen que la demanda de estos títulos aumente su valor en los mercados secundarios, lo cual redunda a su vez en la subida del precio del precio de los bonos en tales mercados confirmando a la vez tales infundadas previsiones, etc, etc, y ya me estoy aburriendo.
En resumen: el banco que concedió la hipoteca le pasó el crédito a la sociedad gestora, ésta los tituliza ( securitization , tal y como lo llamos los yankees ), crea un fondo y se lo pasa a los inversores, y éstos a su vez, los venden en el mercado secundario, de dimensiones mundiales, parece ser, porque han aparecido inversores japoneses que portaban estos bonos. Resulta que a fin de cuentas si el yankee no paga la hipoteca es el japones el que no cobra. ¡Esto es fascinante!, cosas de la globalización. Y es que ni la casa da para pagar el crédito, porque el impago generalizado ha sacado una oferta de casas al mercado que ha desplomado su precio. Me parece que el japonés no va a cobrar. ¿Cobrará mi vecino los 72 millones que pide? Volver al inicio Dejar un comentario en el foro de Fran
¿Qué es el amor?
Hoy, domingo –que me he levantado pronto- he estado dando un paseo con mi amigo Ro por el parque de Dña. Casilda, en Bilbao. Hemos hablado, como siempre, de los temas habituales: de lo perdida que anda la juventud –somos como dos viejos cascarrabias-, de los intereses creados, de la inseguridad que generalmente aqueja a la gente, de cómo se aprovechan de ello, precisamente, los de los intereses creados .... y ¡cómo no!, del amor. Sí, si. Del concepto de amor. Vaya por tanto, para todos los seguidores del blog de Fran y en exclusiva, las conclusiones a las que estos dos sofistas domingueros han arribado por unanimidad:
Hay que reconocer, de entrada, que el “amor” es uno de esos conceptos vagos que andan tanto en boga y que nadie sabría definir con precisión. Aunque recopiláramos definiciones de los viandantes, éstas no coincidirían como si hubiéramos preguntado -pongamos por caso- qué se entiende por un tinto de verano o un destornillador.
Porque el concepto de amor, señores, es resbaladizo como una anguila. Resbaladizo porque trata de decir sin decir nada. Yo más bien diría que incluso trata de ocultar, sí. Es vago -como éste que escribe- y eufemístico. Vago y eufemístico.
Es vago porque no denota con precisión. Es como definir el honor, la dignidad, Dios ...
El Ro y yo, que ya somos mayorcitos y sabemos, por experiencia, que nadie da euros a dos reales, no concebimos que alguien pueda dar cosas incondicionalmente. Ni siquiera amor. Quizá el único amor verdadero sea el de la madre hacia los hijos, pero si la madre da cosas a los hijos es por un egoísmo bien entendido: el hijo es una prolongación de la madre. Es el heredero que hace que ella, de alguna manera, permanezca viva. El hijo es algo suyo ( meum esse ex iure quiritium , decía el paterfamilias de sus hijos), luego velar por el hijo es, en cierta manera, velar por sí misma.
Pero Ro y yo no hablamos del amor paterno/materno-filial, sino del amor en la relación de pareja. ¿Qué es eso del amor? ¿qué es estar enamorado? Pues bien. Tracemos una primera distinción entre el enamoramiento y el apasionamiento, porque conviene distinguir netamente entre el amor y la pasión:
La pasión: Ese torrente de adrenalina y demás opiáceos que se segregan en la discoteca cuando vemos a alguna –y cito al Chivi- “camarera de inmenso escote que te pone de piedra el cipote” no es amor, ni tampoco el calentón que se siente cuando te pone la “pierna encima”, ni cuando la besas o hueles su perfume. Eso es simplemente la reacción biológica que se desencadena al percibir sus feromonas, olores y demás estímulos visuales. Se trata, como a mí me gusta decirlo, del “espejismo inducido por la naturaleza para garantizar la procreación”, también conocido como “morbo” o meramente “química”, en alusión a todas las sustancias referidas que se segregan al torrente (sanguíneo). Esta situación de “enajenación mental transitoria” –similar a la del drogado- va disminuyendo con el tiempo, pues, como es lógico, la utilidad marginal que se obtiene de consumir una unidad más –aquí también se aplican las reglas económicas- disminuye progresivamente hasta que el enfermo se estabiliza.
Que nadie diga que bajo esta situación se está enamorado –como suelen decir los italianos o cubanos-. Simplemente se está bajo el influjo de la pasión. ¿Cuáles son los rasgos de esta situación de euforia? Básicamente, el de los delirios. Dentro de los delirios, el que más se le acerca es el de las “ideas sobrevaloradas”. La siguiente definición, copiada de una página de internet sobre psicopatologías, da –a mi juicio- en el clavo:
Ideas sobrevaloradas: son representaciones mentales que predominan en la conciencia en virtud de su gran carga afectiva haciendo parciales el juicio y la conducta. Se asemejan a las ideas delirantes si son activas y a las obsesivas si son pasivas.
Ya dice esa canción manida que no deja de sonar en las discotecas que “Nooooo, no es amooooooooooor, lo que tu sieeeeeentes, se llama obsesióóóóóóóón”. Pues sí, en esta antesala del amor se magnifican y deforman virtudes e incluso se inventan cualidades inexistentes. Si no fuera porque engañamos a la naturaleza con el preservativo, coitus interruptus y/o demás métodos anticonceptivos para los que la naturaleza todavía no hallado adaptación, ya habríamos engendrado un churumbel con una persona que no conocemos y que posiblemente no nos convenga. Para eso precisamente está diseñado el espejismo, para darte cuenta demasiado tarde.
El amor: El concepto de amor ya es algo más complejo y, por ende, peliagudo de explicar, pero hacedero si tenemos mucha paciencia y un poquito de rigor (como es el caso). Pues bien, ¡vamos allá!.
El amor es una simbiosis, un do ut des o facio ut facias , como decían los romanos. La relación de pareja es como la del tiburón con la rémora o como la del hipopótamo con el pájaro que le limpia los dientes. Es una relación bilateral en la que ambos obtienen algo de otro. En el momento en que este equilibrio se rompa, lo normal (a diferencia del amor materno/paterno-filial) es que la relación de presunto amor también se rompa.
Los hombres se sienten atraídos -a largo plazo- por una mujer cuando ésta despierta su instinto protector. La sensación que experimenta un hombre ante una mujer atractiva es parecida a la que una mujer experimenta por un niño desvalido o un gatito: ternura, compasión y ganas de prestarle protección. Evidentemente, de entre todas, la que más ternura le despertará será la mejor dotada físicamente. Todo ello responde a razones estrictamente biológicas: unos pechos turgentes y firmes garantizan una buena lactancia, unas caderas pronunciadas garantizan una mejor gestación-parto, unos rasgos bonitos redundan en una mayor empatía con el niño y con las personas con las que la madre se relacione (está demostrado que la sociedad trata con más respeto a los guapos), etc. Por otra parte, el hombre elige influido por factores sociales. De la misma manera que el hombre utiliza el coche para reafirmarse frente a los demás, también utiliza a la mujer como un instrumento para reafirmar su ego frente a los demás machos. No en vano, está en competencia con ellos. Como vemos, nada es casualidad que “amemos” al más capaz.
Por su parte, la mujer se siente atraída por un hombre cuando reconoce en él a la figura paterna (la que tuvo o, en su defecto, la que le gustaría haber tenido). La mujer busca precisamente lo que el hombre está dispuesto a dar: protección y cobijo. Que al hombre le corresponda este rol responde a que es más fuerte físicamente (esto es una evidencia) y a que, generalmente -como leí a un psicólogo de revista-, los hombres son más poderosos que las mujeres -de ahí que cuente el físico (aunque cada vez menos) y el dinero o inteligencia (normalmente asociada al poder/dinero)-. Dudo que una mujer elija a un hombre que no reúna estos rasgos.
Conclusión –y no descubro nada-: el amor es una relación simbiótica que se manifiesta cuando lo que se da y lo que se recibe más o menos se equilibra. Es por lo tanto, una relación interesada, aunque se trate de un interés comprensible.
Yo diría, de hecho, que el amor verdadero sería el de aquél que ama “contra natura”, por ejemplo, a un chico manifiestamente feo e incapaz a sabiendas de que lo es, que no le aporta estabilidad, protección o prestigio social. O el de que se fija en una chica manifiestamente fea, plana, sin caderas y tonta.. Ya decía en otro blog que el amor idílico (que no existe o, si existe, es residual) siempre implicaría sacrificio.
Si sólo nos enamoramos de quien nos convine, el amor pierde entonces ese halo de nobleza, desinterés y entrega que se le atribuye. Pasa de ser algo bonito y excelso a ser algo normal y perfectamente explicable.
Ergo
¿Me quieres? (preguntado por ella)
¿Encuentras en mí a esa persona que despierta tus instintos protectores de macho por mi potencialidad para engendrar un churumbel genéticamente bien dotado para competir en sociedad y, por tanto, te doy prestigio social y reafirmo tu autoestima?
¿Me quieres? (preguntado por él)
¿Me admiras por mi capacidad para darte protección/estabilidad y por mi idoneidad para engendrar un churumbel genéticamente bien dotado para competir en sociedad y por, tanto, te doy prestigio social y reafirmo tu autoestima?
Fran Volver al inicio Dejar un comentario en el foro de Fran
La amiga del instituto
29 de Julio de 2007
El otro día recibí una llamada de una buena amiga del instituto. Hace poco se ha casado y vive con su marido -¡cómo me cuesta pronunciar esta palabra!- en un barrio cercano. Me llamaba porque le había surgido un problema jurídico con la aplicación de la Ley de propiedad horizontal y también porque tenía ganar de verme. Por supuesto, ésta última era la razón principal.
Le dije que iría con mi hermano a su casa, porque luego tocarían los de Def Con Dos y queríamos ver el concierto.
¡Qué vértigo dar entrar en la casa de quien fue tu compañera de pupitre durante años y verla ya casada y con perro –con un can, no me refiero al marido-!. Uno empieza a recapacitar sobre el tiempo, la amistad, la vida, la muerte y en ese momento te empiezan a asaltar todo tipo de dudas trascendentales. Es ahí donde te das cuenta de que –a pesar de seguir en la universidad en plan “sensación de vivir”- ya has ha traspasado la barrera de la adolescencia para empezar a ser un adulto.
Ahí estaba ella. Quizá con algo más de responsabilidad en sus espaldas, ligeramente encorvada de tanto empollar para el MIR, pero igual de joven y enérgica que siempre, fumando al unísono con el marido mientras le metía la mano en la boca al cachorro por ver cuánto más asomaban los dientes de leche.
Yo no quiero todavía llegar a esta situación –pensé-. Quiero ser libre durante algo más de tiempo: tener mi piso, mi despacho, montar mis fiestas y mis orgías, disfrutar de mi independencia y de la soledad. Hacer lo que me apetezca durante un poco de tiempo más. Unos años más. Creo que me lo merezco. Al fin y al cabo, no es tanto pedir.
Bajamos al concierto de Def Con Dos y volví a ser consciente del tiempo que ha pasado, de cuando me compré el “Alzheimer” allá por 1995, mientras iba a la escuela de idiomas a ver las notas de 3º de inglés. Ahí les tenía, delante de mí, cantando canciones nuevas, muchas desconocidas para mí. Como si fueran extraños. Volver al inicio Dejar un comentario en el foro de Fran
La foto del príncipe 21 de Julio de 2007
Hoy me han sorprendido sobremanera dos hechos: la muerte de Polanco, de cuya enfermedad no tenía ni idea, y el secuestro de la conocida revista satírica “El jueves”, ésa que sale los miércoles y que siempre trae entre sus páginas ironías y sarcasmos que rozan la genialidad. Estoy seguro de que ni los más celosos defensores del derecho al honor, la intimidad y la propia imagen habrán podido ocultar, cuanto menos, una leve sonrisa cómplice al leerlo, a pesar de que la forma en la que se ha hecho sea discutible. Nunca he seguido especialmente las oscilaciones de la frontera entre la libertad de expresión y el honor/intimidad/propia imagen , pero la dirección de “El jueves” parece tener razón cuando dice que han publicado centenares de viñetas potencialmente lesivas del honor/intimidad/propia imagen del sucesor de la corona y sus satélites, e incluso un tomo de 350 páginas (“tocando los Borbones”) con una selección de las mejores jugadas y aquí nadie ha dicho nada.
Por otra parte, podría aducirse en contra del argumento de “El Jueves” que esta vez la broma aparece en primera página –y por lo tanto la presunta ofensa ha tenido más difusión- y que posiblemente esta caricatura sea especialmente grosera si se compara con las del “tocando los Borbones” –no lo sé, este último no he visto-.
Yo no tengo un juicio formado sobre esto, porque, como he dicho, ni conozco suficientemente las directrices del Tribunal Constitucional a este respecto ni tengo tiempo para leer específicamente sentencias que resuelvan casos semejantes, pero sí que tendería a inclinarme, en principio, por una postura más cercana a la libertad de expresión por las siguientes razones:
-No acabo de entender esta aversión hacia la sexualidad. Muy a mi pesar, me da la sensación de que todavía sigue planeando un injustificado halo de pecado o suciedad en torno a todo esto, y eso me preocupa. Si tan grosero le parece al ministerio fiscal el retrato de una pareja follando... ¿no debería igualmente tomar acciones para erradicar a los señoritos y señoritas de la sección “relax” de los periódicos, que reiteradamente ponen su polla o conejo al servicio del lector? Eso es más censurable moralmente, porque además de tener más impacto que “El jueves”, es más burdo, cobran por ello, estafan por ello (redireccionamientos a números 906), y tienen detrás, en algunos casos, a verdaderas mafias. Esta incoherencia o hipocresía del Ministerio público es para mí lo grosero.
Retratar a una pareja follando no es grosero. Fornicar no es grosero. Es más, me parece algo natural. Es algo natural porque se ve en los documentales de “natura”.
-Injurioso? ¡No me jodas, Pumpido! Es injuria la acción que lesiona la dignidad de otra persona, que menoscaba su fama o atenta contra su propia estimación. (208 Código Penal).
1º. No atenta contra su propia estimación verse retratado en una revista follando. Más bien la aumentaría. Yo, por lo menos, no me estimaría menos si me hiceran una caricatura follando.
2. La fama. No creo que retratar a alguien follando vaya en contra de su fama. De hecho, hay mucha gente que se hace famosa precisamente por haber follado.
Si entendemos la fama en su sentido propio, hemos de entender por fama “el prestigio”. Pues bien, el prestigio del príncipe es un prestigio hueco, no es un prestigio labrado con esfuerzo y trabajo; es un prestigio he-re-da-do. Un prestigio, en fin, inmerecido. Como el del general que nunca ha ido a una guerra. Y aun en el caso de que el príncipe tuviera prestigio, el aparecer retratado follando tampoco lo menoscabaría.
3. ¿La dignidad? No se sabe lo que es. No me lo supo decir un catedrático de filosofía del Derecho ¿me lo va a decir Pumpido?. Quizá el Tribunal Constitucional, a lo sumo. Ahora bien, yo intuyo que el salario mínimo interprofesional a 570 euros va contra la dignidad de los trabajadores, por ejemplo.Y no veo que el Ministerio fiscal tome medidas por considerar la correspondiente medida gubernamental como “injuriosa”. Ah! Es que ahí no tiene competencia. O para decirlo de otra manera: no es competente.
A ver si la injuria va a ser la de llamarle “vago”? Pero eso es otra cosa.
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Me han dado calabazas (y no es Halloween)
15 de Julio de 2007 Hola, caracola.
La semana pasada recibí por fin la respuesta de una afamada revista de Derecho europeo, cuyo responsable me decía con toda cortesía que no contemplan la publicación de mi artículo porque supuestamente el tema está alejado de lo que es habitual en el círculo de lectores alemanes y además, no hay disponible fuentes directas que introduzcan al lector en el conocimiento del Derecho español. Por estas y otras razones, y a pesar de haber suscitado un “gran interés”, entre los editores, el artículo no verá la luz.
Ni que decir tiene que, a pesar de haber fantaseado con la remota posibilidad de que se hubiera aceptado, su desestimación no me ha sorprendido. Una pequeña decepción de un día y vuelta al tajo. Dicen en la típica “cláusula de estilo” con la que se despiden que esperan una futura colaboración, algo harto improbable por mi parte, ya que en un futuro es de esperar que las contribuciones científicas se publiquen en revistas electrónicas gratuitas. Su revista es de hecho una barrera a la difusión del conocimiento y, como académico, me encargaré personalmente de que desaparezcan en favor de las gratuitas, al alcance de todo el mundo y gestionadas por las bibliotecas de las universidades. ¿Para qué mandé el artículo? Sencillamente porque soy joven, y tener una publicación alemana en el palmarés me hubiera diferenciado notablemente de un investigador en mis mismas circunstancias. La publicación de “ Der Eigentumsvorbehalt... ” hubiera alejado esa “discrecionalidad administrativa” que se cierne sobre nosotros y que, ante igualdad de méritos, tiende a beneficiar al enchufado. Además, considero que el artículo era bueno y hubiera contribuido a comprender que el sistema jurídico alemán y el español no están, en líneas generales, tan lejos. Es una modesta contribución por la unificación jurídica, el mercado único y la libre circulación de capitales, mercancías y personas.
Pues esta vez tampoco ha podido ser. Son cosas que pasan cuando uno apunta tan lejos. Es una inversión con una rentabilidad proporcional al riesgo. Altísima. Como cuando me presenté al examen de traductor jurado del ministerio de asuntos exteriores (inglés), al EGA ( Euskera gaitasun agiria ), o a un concurso de La ley , con un trabajo sobre la actuación concertada en las Ofertas Públicas de Adquisición de Acciones, las más familiares OPAS. No aprobé ninguno de los dos ni se me publicó tampoco el artículo.
En fin, yo no cejo en el empeño, pues, como dijo un sabio, sólo pretendiendo lo imposible se consigue lo posible. Os dejo con la medida respuesta de los alemanes, desde Bonn, por si a alguien le sirve como plantilla.
Bisbal.
Sehr geehrter Herr Fran del Pino,
im Namen der Herausgeber danke ich Ihnen für Ihr bei der ZEuP
eingereichtes Manuskript zur dogmatischen Zulässigkeit des
Eigentumsvorbehalts in der spanischen Rechtsprechung.
Das Umlaufverfahren für dieses Manuskript ist nunmehr abgeschlossen. Die
Herausgeber haben sich mit großem Interesse mit Ihrem Beitrag befasst
und untereinander über die Möglichkeit einer Annahme beraten. Sie bitten
aber um Verständnis dafür, dass eine Veröffentlichung in der ZEuP nicht
in Betracht kommt, da es für den weitgehend deutschen Leserkreis, der
mit der Thematik nicht befasst ist, schwierig ist, einen Zugang zu der
Materie zu finden.
Mit nochmaligen Dank für Ihre Zusendung und in der Hoffnung, dass sich
künftig die Gelegenheit zu einer Zusammenarbeit ergeben wird, verbleibe ich
mit freundlichen Grüßen
ZEuP-Redaktion Volver al inicio Dejar un comentario en el foro de Fran
De vuelta de "el Escorial" 9 de Julio de 2007
Hoy he vuelto de los cursos de verano de la Complutense que, como Uds. saben, se celebran todos los años en el palacio del Escorial y dependencias anejas. El curso llevaba como título “Anatomía de la Europa a los 50: hablando del futuro en el aniversario del Tratado de Roma”. La noche del día anterior me la pasé revoloteando por mi habitación en busca del recibo del pago de la matrícula, que finalmente no apareció. Mi tío Txus –catedrático de sexología práctica y técnicas de cortejo- tuvo la gentileza de llevarme a Madrid en coche y, tras recoger a su rollo-novieta, pusimos rumbo a San Lorenzo del Escorial.
Siguiendo las indicaciones de un par de efectivos de la policía local, que paseaban tranquilamente por las calles de este afable municipio mientras se fumaban un pitillo, llegamos al euroforum del edificio “infantes”, donde una chica vestida de azafata de “un, dos, tres” –por cierto, me dio calabazas- me señaló cual sería mi residencia. Me alojaría en una de las habitaciones de un antiguo monasterio rehabilitado que llevaba el nombre de “Maria Cristina”.
Pues bien, después de acreditarme como becario me dieron la llave número 54 mientras que Jesús y Nieves –que así se llamaba su futurible- me acompañaron a mis aposentos como si fueran mis escoltas. Cada uno de ellos llevaba un bulto –mi tío dos, evidentemente- para disimular, como si yo no los pudiera llevar por mí mismo. De esta manera se colaron como “ Peter by his hause ” para así poder cotillear un poco.
Doblamos la esquina al fondo del primer pasillo hacia la derecha y comenzamos a subir unas escaleras de madera que estaban cuidadosamente barnizadas y pulidas. De hecho, brillaban como el primer día. Al llegar al primer piso encaramos un pasillo a lo largo del cual las puertas se sucedían en fila. Eran de una madera noble también barnizada, con relieves tallados y una placa dorada que indicaba el número.
Entramos el Txus, Nieves y este servidor a la habitación como Alarico en Roma, y nos llevamos una buena impresión. Una habitación individual de unos 10 metros cuadrados, la pared pintada de blanco, con una cama de 90, un pupitre con un flexo, dos sillas tapizadas –eso sí, bastante cómodas- y un armario empotrado. A través de la ventana –con las típicas contraventanas de madera viejas y pintadas de blanco- se veía el patio interior del convento, adornado con flores que le daban una buena presencia y que oxigenaban el aire.
En una de las paredes de la habitación había una puerta que daba a un baño que se compartía con el de la habitación contigua. Lo abrimos y empezamos a bromear acerca de la cara que pondría el vecino si te sorprende desnudo o en otras situaciones incluso más comprometidas. Evidentemente, las puertas tenían dos cerrojos, de tal manera que podías vedar al otro el acceso al baño temporalmente.
Eso sí, la cama estaba presidida por un crucifijo que le daba a la estancia un aire lúgubre e incluso siniestro, como si ese fuera a ser tu lecho de muerte, así que ni corto ni perezoso me apresuré a quitarlo. Fue más difícil de lo que pensaba, porque estaba asido a la pared con dos aros de alambre encadenados, ya oxidados –como la misma iglesia-. Si no llega a ser porque mi tío, el Txus –catedrático de sexología práctica y técnicas de cortejo- le dio un buen tirón, posiblemente no podría haberlo quitado. En fin, lo metí en un cajón y... ¡santas pascuas!. No es que no tenga respeto por Jesucristo –le dije a Nieves, que ponía cara de contrariada-, pero no me parece bien la instrumentalización que la iglesia ha hecho de ese buen hombre y que este icono representa. Además, hay personas notables además de Jesucristo que murieron por una causa justa, como Sócrates, y no vamos por ahí colgando cicutas de la pared. No en vano, creo recordar que Sócrates y Jesús fueron condenados por lo mismo: por corromper a los jóvenes. Volver al inicio Dejar un comentario en el foro de Fran
Cursos de verano
1 de Julio de 2007 Mañana al mediodía, si no se rompe la noche, marcho a los cursos de verano de la Universidad Complutense, que tendrán lugar en el Palacio del Escorial. Duran cinco días, y me asignaran una habitación doble –que compartiré con un hombre, evidentemente- y la manutención. Sólo tuve que pagar la matrícula (162 Euros).
Como ya he explicado en algún post, el congreso versará sobre los cincuenta años de la aprobación del tratado de Roma, y a mí me interesa especialmente porque un día de estos voy a enviar por el internés mi solicitud para participar en el programa de becas que la Comisión Europea otorga a jóvenes interesados en trabajar por un periodo de seis meses en la Comisión.
La verdad es que a mi me encanta participar en encuentros de éstos. Te permiten abstraerte de la rutina, estar a solas contigo mismo por unos días y conocer –superficialmente, por supuesto- a mucha gente. Uno conoce a personas interesantes y afines, con inquietudes y proyectos parecidos; pasas unos buenos días con ellos. Incluso sigo manteniendo la relación con algunos que conocí en otros congresos, como por ejemplo, Nacho el druida, el que bebió del cuerno de Odín en Heidelberg y acabó postrándose ante el trono. O Manuel, un brillante licenciado apasionado por el Derecho laboral, aunque a decir verdad sólo le contacto para preguntarle dudas que me surgen de vez en cuando. También Rosa, a la que conocí en un Congreso sobre el trust en cataluña, con la que hablo de vez en cuando en el messenger, y así hasta un largo etcétera de personas que desaparecen para no volver, pues son relaciones difíciles de mantener.
No obstante, uno también corre el riesgo de que le toquen compañeros de habitación roncadores a rabiar. Una vez me ví forzado a compartir habitación con un andaluz que roncaba como un cerdo de 500 kgs. ¡Qué mal lo pasé!. La primera noche no pude pegar ojo, y no es por que a mí me cueste conciliar el sueño. Este tío era especialmente ruidoso. Menos mal que no le debieron de interesar ni un carajo las charlas a las que iba, porque en las tres noches sucesivas no apareció por allí. Simplemente se quedaba en la zona de marcha y dormía por el día. Yo creo que en parte por consideración a mí (10%) y en parte porque era un juerguista convencido (90%).
Al año siguiente (también en la UIMP) me tocó con un hombre algo más mayor (rondaría los 40), que era químico. Me explicó a grandes rasgos cómo funciona un reactor nuclear de fisión. Interesante. Además no metía ruido por la noche.
En la Univ. de Santiago de Compostela me tocó con un argentino muy majo (me caen muy bien los argentinos) en una habitación aceptable. No recuerdo si el tipo se marchaba o acababa de llegar, pero estaba empaquetando. Allí teníamos derecho a usar la cocina.
La Univ. Internacional de Andalucía es uno de los sitios más lujosos en los que he estado. Ese fue además el curso de verano mejor organizado al que he asistido: nos llevaron a Moguer, a ver la casa de Juan Ramón Jiménez, a Punta Umbría con un barco, donde nos ofrecieron bocadillos y champán –coincidió con alguna fiesta-, y por las noches había bailes y verbenas. Una de esas noches incluso hicieron una parrillada para cenar.
La Universidad de alicante ofrecía una habitación mediocre, pero individual, lo cual no está mal. Sin embargo, el campus era precioso, muy tranquilo y con buenas instalaciones (la biblioteca estaba abierta las 24 horas).
En Santander nos alojaron en un hotel. Tuve suerte y no vino el compañero, por lo que estuve solo en una habitación doble. Ahí conocí a gente muy simpática con la que luego quedé en Madrid un par de veces.
En fin, ya veremos qué me espera en Madrid. Por de pronto, tienen la fama de ser los mejores cursos de verano. Os lo contaré en cuanto pueda. Volver al inicio Dejar un comentario en el foro de Fran
La teoria de cuerdas
25 de Junio de 2007
Hoy leo en “el País” que a lo largo de la siguiente semana van a tener lugar en Madrid y en el marco de un congreso organizado por la Autónoma unas jornadas de debates que van a agrupar a 500 físicos de todo el mundo –entre los que destaca el nobel David Gross (¡qué grande eres, David!)- para hablar, nada más y nada menos, que de la teoría de cuerdas. Yo profeso un profundo respeto por todos los que dedican sus vidas al cultivo de la ciencia, pues desarrollan un trabajo cuyos frutos redundan a largo plazo en beneficio de toda la comunidad y que la gente no valora en su justa medida. A pesar de los pesares ellos no abandonan la investigación por puro amor al conocimiento. Pero, sin duda, de entre todos los científicos siempre han sido los físicos y los matemáticos los que más admiración han despertado en mí. Posiblemente sea porque siempre he sido especialmente torpe a la hora de intentar captar la lógica última de las matemáticas o de la física -que a estos profundos niveles son ciencias hermanas-.
Recuerdo que en el instituto resolvía con gran esfuerzo los sistemas de ecuaciones, límites, derivadas e integrales, y en gran medida gracias a la inestimable ayuda de mi tio, el Txus –catedrático de sexología práctica y técnicas de cortejo-, que siempre ha demostrado un interés innato por los planos inclinados y las formas parabólicas. Yo no tenía ni pajolera idea, por ejemplo, de qué era una derivada, y mucho menos para qué sirve resolver derivadas. Al final me aprendí que es “la pendiente de la tangente a la recta en un punto” y... ¡santas pascuas!, pero, evidentemente, no sabía lo que decía.
Por estas y otras razones adoro yo a todas estas mentes preclaras, por su lucidez y por estar cada vez más cerca de entenderlo todo desde una perspectiva global y hacérnoslo entender a nosotros, o cuando menos –si no es entender- por dar una explicación más satisfactoria que las que se han dado hasta ahora y que explique más fenómenos.
El sábado, en una de las sedes de la fundación BBVA de Madrid, el mismo David Gross intentará acercar la teoría de cuerdas al común de los mortales en unas charlas divulgativas. Por desgracia, no podré estar, y ya me jode. Dicen cosas intrigantes que me gustaría entender aproximadamente: que en realidad no conviene concebir el universo como formado por partículas independientes, sino como una disposición de cuerdas; que éstas se verían en condiciones parecidas a las del Big-bang y que incluso existe un proyecto internacional para construir un laboratorio donde se harán algunos experimentos... ummmm.
Quizá esté cansado de las letras, pero todo esto me parece tan atractivo.... Aunque me quedo con el Derecho. Volver al inicio Dejar un comentario en el foro de Fran
Cómo conducirse en la vida
20 de Junio de 2007
Llego hoy a casa baldado a eso de las 21.30 de la tarde-noche, enciendo la caja tonta y me encuentro con que en la ETB y en antena 3 sale el Vaticano. ¡Vaya, con la iglesia hemos topado!, a ver con qué parida nos vienen ahora los carcamales! –murmuro para mis adentros-.
Pues para mi sorpresa, los ministros de lo eterno y demás altos funcionarios de la fe, presumiblemente tras una sesuda y ardua deliberación acerca de su oportunidad estratégica, centran esta vez sus directrices en nada más y nada menos que ... ¡la seguridad vial!. Sí, la pastoral insta a no utilizar el coche como instrumento para presumir –y por lo tanto, para camuflar nuestras propias frustraciones-. Hay que reconocerles a los nuncios del paraíso que esta vez han dado en el clavo -con perdón-, pues no cabe duda de que la gente se identifica con el coche que tiene hasta tal punto que uno podría plantearse –como el “Ro” me comentaba el otro día- si es la persona la que posee el coche o no será más bien el coche el que posee a la persona.
Sí, la iglesia se ha dado perfecta cuenta de que el coche no es meramente un medio de locomoción –aunque haya mucho loco al volante-, sino que es un símbolo a través del cual las personas –o, mejor, los animales- exteriorizan las debilidades de su carácter. De ahí que se conduzca con arrogancia, violencia, temeridad...; de ahí que cada vez que alguien adelanta a otro se crea que le adelanta en todos los aspectos de la vida, de ahí lo de correr como metáfora del deseado escape de la sociedad o -¿quién sabe?- quizá incluso de nosotros mismos. Como en la vida misma, este tipo de fatuas actitudes –con coche o sin él- siempre llevan a un callejón sin salida.
Con vistas a contrarrestar estos vicios del alma, los curas han promulgado con su mejor intención una nueva remesa de mandamientos para los conductores cristianos, cuyo incumplimiento les acarreará el correspondiente pecado –no se sabe todavía si se quitarán puntos de cara al juicio final-. Aconsejan conducir con humildad, respeto y cortesía. ¡Vamos!, exactamente tal y como uno ha de conducirse en la vida.
Ahora bien, a pesar de todos estos bienintencionados consejos –que se agradecen, pues se va viendo la tendencia del clero a bajar del otro mundo e ir poniendo los pies en la tierra- no cabe duda que la intención última es la de potenciar la fe de sus adeptos y granjearse alguno más, lo que en última instancia refuerza su poder político, que es lo que les interesa. De ahí que incidan especialmente en hacerse la señal de la cruz antes de salir, rezar un rosario mientras se conduce –lo cual no me parece aconsejable, pues debe de despistar un huevo- o incluso –ojo al dato- ¡pararse en las parroquias que pillen de paso!. ¡Toma ya! Como si allí hubiera un fraile que te pone 10 euros de gasolina a 0,50 cént./litro. Ya me veo a la conferencia episcopal montando confesionarios en las estaciones de servicio para darte asesoramiento espiritual. Éstos son capaces de meter los rádares en los cofesionarios y cepillos y repartirse el importe con la DGT, que lo de la financiación lo llevan muy mal.
Bueno, bueno, al menos esta vez no han dicho paridas como lo de la castidad como medio anticonceptivo, sobre todo dirigido a los brasileños y brasileñas. Menos mal que el Lula le ha hecho caso omiso. Ojalá le hubiera hecho caso omiso Bush, pero... ¡ay!. Es que éste tiene muchos pecados que limpiar. Volver al inicio Dejar un comentario en el foro de Fran
Combatiendo la pereza
18 de Junio 2007 Hola, amigos del blog. Ya sé, ya sé que no escribo con la asiduidad con la que lo solía hacer cuando estaba en Heidelberg, pero tenéis que comprender que aquí tengo más distracciones. Allí llegaba a mi madriguera, me quitaba las zapatillas y los pantalones, la camisa –y, en su caso, camiseta-, me ponía un nicky cutre para que no me salpicara el aceite de la sartén en mi pecho-toro, y después de hacer la cena mientras escuchaba al chivi, conectaba con el ciberspacio para contaros unas anécdotas.
Aquí es diferente. Al estar de nuevo con la familia uno nunca encuentra la hora de meterse en la habitación. De hecho, me tiro las horas muertas remolinando por la cocina, la sala y los pasillos, irritando a la hermana o manteniendo con la madre conversaciones de siempre, ya manidas.
Por otra parte, mi habitación está como si hubiera pasado un tornado de fuerza 5. Todavía se amontonan a mi lado las bolsas del Penny market de Heidelberg, llenas de libros, cuadernos y papeles. Hasta ayer no ordené el pupitre, por lo que hoy es el primer día que lo tengo expedito para colocar el portátil, que, por cierto, se engancha a la red inalámbrica de euskaltel que da gusto (os lo recomiendo).
En fin, ya que me he adaptado a la vida en Basauri espero volver a escribir con asiduidad, en tanto mis numerosas ocupaciones me lo permitan. Sin ir más lejos, la primera semana de julio tengo un curso de verano en la Complutense. Me dieron una beca de alojamiento (en habitación doble) y manutención durante los cinco días que dura. Yo sólo tuve que pagar la matrícula (162 euros). El curso trata sobre los cincuenta años del Tratado del carbón y del acero, que daría lugar a una unión económica que desde el tratado de Maastricht pretende ser política. Elegí precisamente este curso porque tengo la intención –como ya dije- de presentarme a un proceso de selección para trabajar en la comisión de la UE como “becario” o “ trainee ”. El hecho de haber realizado un curso en escorial sobre la UE es algo que el comité de selección puede tener en cuenta, al menos como indicio de que tengo un interés genuino en la Unión y que no me iría a Luxemburgo o Bruselas de “pseudoorgasmus”. Alea jacta est .
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Vamos a más
11 de Junio de 2007
Hoy, lunes 11 de Junio de 2007, he vuelto a la carga. Con las pilas medio cargadas he vuelto a asumir con la energía de un niño mis retos de siempre y me he echado a la espalda otro reto más: me he apuntado a la escuela municipal de música de mi pueblo para aprender a tocar la guitarra clásica. Ya dí unos punteos con un amigo que me enseñó unos acordes en Madrid, pero a partir de ahora me lo voy a tomar en serio, porque es mi ilusión sentarme en el sofá con la guitarra apoyada en la pierna y ponerme a tocar la canción de Nothing else matters de Metallica, el concierto de Aranjuez del maestro D. Rodrigo –no te llamo trigo...-, alguna cancioncilla en euskera (ikuuuuuuusii, mendizaleeeeeak –creo que sale en “el Lobo”-), alguna de Phill Collins o incluso de Alex Lumbago, ¿por qué no? Por la modesta cantidad de 75 euros mensuales me enseñan solfeo y un instrumento –aunque muy pocas horas-. A ver si soy capaz de abarcar muchos campos y apretar en todos (sobre todo en uno particular que me sé yo).
En cuanto a las salidas profesionales, además de la potencial incorporación a la universidad, tengo por ahí un plan B y un plan C alternativos: la Comisión Europea o las Naciones Unidas. En la Comisión Europea puedes trabajar en un organismo relacionado con tu trayectoria académica en Bruselas o Luxemburgo por unos 1000 eurillos mensuales, y en las Naciones Unidas trabajas por la patilla durante un periodo de entre dos y seis meses, pero le puedes pedir financiación al Ministerio de Asuntos Exteriores, que te subvenciona la estancia a razón de unos 1200 euros mensuales, porque tener a españoles en Organismos Internacionales tiene para ellos –obviamente- "interés estratégico".
Página de los periodos de prácticas en la Unión Europea: http://europa.eu.int/spain/servicio_documentacion/practicas.htm
La Comisión de las Naciones Unidas para la unificación del Derecho mercantil (Viena)
http://www.uncitral.org/uncitral/es/vacancies_internships.html
La ayuda del Ministerio de asuntos exteriores puede encontrarse en
www.becasmae.es
Luego no digáis que no os he avisado.
Ni que decir tiene que saber idiomas es condición sine qua non . Por una vez va a tener razón el Rajoy cuando aconsejaba estudiar inglés y chino. Nosotros lo tenemos a huevo porque el español tiene una importancia creciente en las Naciones Unidas, tal y como me dijo el chino (el que se suicidó en Leganés no, otro). Eso sí, como también decía el Rajoy, no perdáis vuestros idiomas regionales, que es patrimonio cultural que hay que proteger. Yo, por mi parte, he reanudado mis estudios de euskera. Si a la peña nacionalista que conozco no le diera pereza hablar euskera (o aprenderlo) tendría más oportunidades de practicarlo. Es una pena. Volver al inicio Dejar un comentario en el foro de Fran
De vuelta 8 de Junio de 2007
Bueeeeeno.
Pues ya estoy aquí otra vez. Ha sido tal el ajetreo de Heidelberg y el de asentarse otra vez en casa de los viejos, en Bilbao, que hasta hoy no he tenido tiempo de conectarme. Hoy precisamente ha venido el técnico de Euskaltel a colocar el emisor de señal para colocar una red inalámbrica en casa. Es que me da pereza escribir con el ordenador fijo. Estoy acostumbrado al mío, que es mucho más cómodo. El otro ordenador me da lata, como decía mi amigo el chileno.
Bueno, pues atrás quedó mi vida independiente en Heidelberg, atrás quedaron mis numerosos amigos/as: Stefanie, Isabelle, Dorothea, Eloy, Nizar, Leoni ..., la gente del instituto, como Christian, Paolo, Mavi o el Zhi –el chino-, y la gente del Tango, como Bernadette, Juvitza o Tina, mi querida compañera de baile. Personas que me han marcado, como Johanna -a la que no he visto pero espero recuperar en el futuro- y alguna buena amiga con la que pronto me reencontraré, como Bettina, que, como Uds. saben, está en Madrid.
Por una parte, se acabó el Tango, las sesiones de Budismo, la independencia, los amores y demás aventuras arriesgadas, las horas y horas de escuchar al Chivi mientras freía pechugas en la sartén, y un largo etcétera. Atrás queda el trabajo bien hecho: horas y horas en el instituto, los examenes de alemán, el artículo de Zur dogmatischen Zulässigkeit... , la tesis, el deporte, que practico más por disciplina que por gusto, para buscar el equilibrio psicológico ( mens sana in corpore sano ).
Pero no echaré de menos todo. En tanto permanezca en Bilbao con mis padres podré olvidarme de las compras, la limpieza, el stress, el frío, la humedad, la mala comida, etc... Contratiempos y cargas que, no obstante, le curten a uno como persona. Sí, una vez de nuevo en mi hábitat natural me encuentro como un privilegiado que ha ascendido en el escalafón tras cumplir con un duro programa, como si un corredor de fondo se hubiera entrenado en Júpiter para un maratón en la tierra. Me siento incluso más ligero.
Es hora de descansar un poco y fijarse nuevas metas. En la vida lo importante no es llegar, sino ir. Ya hablaré de ellas en uno de los siguientes posts . Volver al inicio Dejar un comentario en el foro de Fran
La hamburguesa
28 de Mayo de 2007 Bueno, pues los días pasan y the final count-down is almost over . Me quedan, como quien dice, cuatro días en Alemania. Sí, un suspiro, un Augenblick , una miaja, lo que canta un gallo, un ...... ¡ná!.
¡Vamos!, ¡que me vooy! -como dice “el Chivi”-. Pero me gusta este tipo de vida. Me encanta viajar, conocer a gente nueva y mantener –en la medida de la posible- las relaciones que voy cosechando en mis periplos, casi todas con mujeres (más que nada porque psicológicamente me aportan más que los hombres, ¿eh?)-. Sí. Las relaciones sociales son un importante componente de la vida de las personas y estoy aprendiendo a mimarlas. Me aportan felicidad y ensoñaciones y dan bastante sentido a mi por otra parte solitaria vida (ya escribo como lo haría un alemán).
Bueno, pues al grano. Resulta que el mismo día que quedé con Eloy para tomarnos una cerveza en el Ziegler había recibido un mensaje en mi cuenta del ordenador del seminario de una tal Dorothea. Dudé si contestarla o no, pero finalmente accedí y nos citamos para una tarde -creo que de viernes- que resultó ser lluviosa.
Aparecí en el lugar señalado –enfrente del centro comercial de la plaza de Bismark- con unos pantalones vaqueros, zapatos de goma y una camisa azul. Por encima llevaba el chaquetón alemán azul marino, que resiste hasta 15 bajo cero, porque era lo más elegante que tenía para un día lluvioso. A pesar del notable grosor del chaquetón yo no tenía calor.
Llegué y todavía no había nadie. Sólo una chica que escuchaba un reproductor mp3 mientras daba pataditas en un charco. Por si acaso fuera ella me acerqué y, cuando estaba a un metro, le pregunté retóricamente mientras ella se quitaba los cascos:
-No eres Dorothea, ¿no? (pregunta extraña donde las haya)
-No
Le sonreí como Carlos Sobera hace con los concursante indecisos que piden sopitas, me di la vuelta y seguí parasitando por los alrededores.
No la ví llegar porque se aproximó por detrás mientras yo estaba absorto leyendo un manifiesto político pegado a una farola –al que se le empezaba a correr la tinta de las letras por las gotas que resbalaban-.
La tía se acercó a mí y me saludó con la certeza de que yo era yo -evidentemente, acertó-. Siempre se ha dicho que tienen más intuición que los hombres. Será el sexto sentido (¿o ése es el de los que ven muertos?). Bueno, Egal .
Físicamente es alta, delgada, rubia y con ojos azules. En cuanto a la belleza interior, que es lo más importante después de pasado el filtro de la exterior –de esta forma de proceder tampoco se salvan ellas-, puedo decir que es inteligente, responsable, perseverante, culta y un poquitín enigmática. Pero bueno, ¿a quén no le gustan los enigmas?.
Por cierto, es de Hamburgo. Volver al inicio Dejar un comentario en el foro de Fran
El descansillo
25 de Mayo de 2007
Serían alrededor de la 1.15 de la mañana y ahí estabamos, en el segundo piso del edificio, intercambiándonos los teléfonos del móvil, que yo, por cierto, no me sé de memoria (nunca me he llamado). Y ya me jode, porque quedas como un poco pánfilo. Así que, para disimular, le dije que me diera el suyo y que ya le pegaría un toque. La chica se sacó el teléfono del bolso mientras yo buscaba la agenda de teléfonos en el móvil que -como suele ocurrir con el pasaporte en los aeropuertos- no acababa de aparecer: Mitteilungen , Extras , Spiele , Erinnerungen , Urhzeit , Einstellungen , Anrufliste ... y la chica esperando. ¿Dónde demonios se graban los teléfonos en este móvil? Por fin apareció: Adressbuch . Eureka!! K-A-T-H-E-R-I-I-I-I-N-A, iba deletreando en voz alta, por un lado para mantenerla entretenida y, por otro, para que viera que me acordaba de su nombre, algo que no siempre ocurre, porque cuando te lo dicen –normalmente al principio- todavía la estás haciendo el estudio antropomórfico, y no te puedes concentrar en tantas cosas a la vez.
Catherine empezó entonces a decir uno por uno y con la nitidez y solemnidad propias de un niño de San Ildefonso, su número de teléfono.
Una vez que los hube grabado en el móvil, levanté la mirada, le miré a los ojos y le pregunté como si se me hubiera ocurrido en ese preciso momento...
-¿cuándo te vendría bien que tomáramos algo? Puedo hacer una tortilla. -siempre digo lo mismo, pero es que no sé hacer muchas cosas más, digamos que es mi especialidad-.
-Mejor podríamos hacer una barbacoa, en mi balcón o en el tuyo.
-¿Una barbacoa?
- Si, en verano se lleva mucho hacer barbacoas.
A mí, que disfruto de la carne como un verdadero homo erectus , se me ponían los dientes largos.
-Una barbacoa? –exclamé sorprendido-
-Sí, ¿por qué no?
-Vale, ya lo hablaremos.
-Pero tendremos que dejarlo para dentro de tres semanas, porque estoy de exámenes.
-¿tres semanas? –se me debió de quedar cara de besugo-.
- Es que hasta dentro de tres semanas no acabo
No es la primera vez que una alemana te da cita para dentro de semanas si está en periodo de exámenes. Me ha pasado incluso con alemanes. Ahora bien, puede ser perfectamente un excusa, no digo que no. En todo caso, si se trata de los exámenes, lo entiendo perfectamente. Cuando yo tenía exámenes en la uni casi no salía, fundamentalmente porque no solía tener apuntes y no sabía cómo preparármelos (algún día hablaré de esto).
- Es que yo me voy dentro de 20 días.
-Vaya! bueno, pues veré a ver si saco un rato el jueves.
-Bien, pues ya te mandaré un mensaje un día de estos y quedamos, vale?
- Nos dimos un par de besos y nos despedimos.
Desde entonces no la he vuelto a ver. Le escribí un mensaje el miércoles, tres días después, para no parecer pesado o demasiado interesado en ella. Me contestó al cabo de un rato diciéndome que a causa de su Diplomarbeit no tenía tiempo, que lo teníamos que posponer. No me acuerdo exactamente lo que le contesté. Supongo que algún mensaje estándar de “comprensión y puertas abiertas”.
Desde entonces no la he vuelto a mandar más mensajes, más que nada por inercia y porque yo tampoco tengo mucho tiempo. No obstante, la escribiré un día de estos para quedar. A ver cómo reacciona. Volver al inicio Dejar un comentario en el foro de Fran
Katherina
Pues ahí estábamos, en el descansillo del primer piso.
- ¡Ah!,¡interpretación!, pues entonces conocerás a Bettina, ¿no? –a las mujeres les da confianza que les cites a personas conocidas-.
- ¡Sí, claro! Estudia conmigo.
- Se va a Madrid un día de estos. Por cierto, ¿cómo te llamas?
- Catherine
- ¡Qué bonito! –exclamé (además lo pensaba de verdad)-, yo Fran del Pino.
- Y también conozco a Carolina y a Anica, sus amigas –seguía ella-
- Sí, ya sé quiénes son. Las conocí en la noche de los museos abiertos. - Ya
- Y a Stefanie? La conoces?
- No, a esa no.
Bueno, pues habiéndome acreditado como parte de esa masa de “estudiantes-de-buen-rollito” profundicé un poco más en la convesación.
- Pues es una pena que nos hayamos conocido tan tarde, ¿no? Justo cuando estoy a punto de irme
- Pues sí -decía sin desclavar de mi pupila su pupila azul, como diría Gustavo (no la rana, sino el Bécquer)-
- ¿Y dónde vives exactamente?
- En el segundo piso, justo en cuanto se encara el pasillo, la primera puerta a la izquierda, al lado de un extintor. (No me extraña que viva al lado de un extintor, porque a mi ya me estaba empezando a entrar un ardor “que pa qué”)
- Yo vivo ahí mismo -le indiqué mientras extendía el brazo cual pointer que ve una perdiz-
- Ah! Pues yo vivo justo encima de ti!
Y aprovechando la inercia de la conversación le pregunté con toda naturalidad...
- ¿Puedo acompañarte hasta la puerta y así veo exactamente dónde vives? -arqueando las cejas como Chirac-
- Claro
Subimos las escaleras como un par de niños que vuelven del recreo. Yo no soltaba en ningún momento el ordenador. Incluso cuando volvimos a estar frente a frente en el segundo piso lo seguía agarrando del asa como un vendedor de enciclopedias, más que nada para dar a la situación cierto matiz de espontaneidad.
-Bueno, pues entonces un día de estos podemos quedar para tomar un café, ¿no?
Como véis, opté por la prudencia –salgo a mi madre-. Haberla invitado a tomarlo en ese momento hubiera supuesto con una gran probabilidad un nein rotundo como el non francés a la Constitución europea. La chica habría reaccionado de acuerdo con lo que yo llamo el “efecto enroque”, sea este de rey-torre o de congrio en roca. Se le habría encendido la alarma de peligro y habría pasado a Def con Dos.
- Oye, me puedes dar tu teléfono para estar en contacto? –fue casi un acto reflejo-
-Claro.
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Y cuando menos te lo esperas...
21 de Mayo de 2007 Cuando el autobús se aproximaba a mi parada (Rohrbach Markt) me levanté para darle al botón de solicitar parada y observé con sorpresa cómo al mismo tiempo la chica pelirroja de ojos azules también hacía conato de levantarse. ¡Vaya! –pensé-, ahora resulta que esta chica enigmática vive en mi zona. No recuerdo haberla visto nunca.
Cuando se abrió la puerta del autobús bajé rápidamente, el primero de todos, de hecho, con decisión, sin reparar en ella, aunque sabía de sobra que vendría detrás. Lo hice para parecer inofensivo: un chico con prisa que va a su bola. No recuerdo si el semáforo estaba en verde o en rojo; pasé de todas formas, pues a esas horas apenas pasan coches y dado que el sentido común –que de acuerdo con una campaña de la DGT prevalece sobre las señales luminosas y verticales- dice que cuando no viene nadie hay que pasar, crucé a paso ligero, evitando conscientemente mirar a la pelirroja, a lo mío, como si no me hubiera dado cuenta de que venía detrás. Si se quiere llamar la atención de una chica en estas circunstancias de nocturnidad siempre es mejor que no se la mire, porque la puedes asustar. De todas formas, como iba con el ordenador, porque lo había ido a recoger al instituto, daría incluso la sensación de que venía de un largo día de trabajo (a la una y cuarto de la mañana).
Bueno, pues giré a la izquierda en el banco que hace esquina y la chica giró, seguí recto y la chica no torció. Venía justo detrás, como Cipollini tras de su lanzador antes de afrontar un sprint . Quedaban unos metros para llegar al portal de casa (ya me estaba sacando las llaves del bolsillo) y sólo podía darse una de las dos siguientes circunstacias: a) que pasara de largo cuando yo me metiera al portal o b) ¡que viviera en mi mismo portal (¡y yo con estos pelos!). Pues cual fue mi sorpresa, que mientras metía la llave en la cerradura ella se paró al lado, giré el cuello 90º y nos quedamos frente a frente.
-Hola, vives aquí? –le pregunté retóricamente con sonrisa de Ally Mc. Beal.
-Sí
-¡Vaya!, no recuerdo haberte visto nunca –le dije con simpatía y con fingida indiferencia (en la medida en la que sea compatible) mientras giraba apresuradamente la llave en la cerradura.
-No, yo tampoco, ahora que lo dices
Abrí la puerta mientras me colocaba el ordenador entre las piernas y la sujeté con caballerosidad para que ella pasara. Después de subir las escaleras, donde presuntamente nuestros caminos se bifurcaban, me las ingenié para alargar la conversación como si de la vida de Ariel Sharon se tratara.
-¿Y cuánto tiempos llevas viviendo aquí?
-Vivo aquí casi por un año -me respondió... ¡en español!
-Vaya, ¡hablas español! –exclamé con una sonrisa perenne en plan “soy un chico majo”.
-Sí, estudio interpretación. (se me estaba poniendo la situación “a huevo”, por cada respuesta que ella me daba se me ocurrían diez preguntas)
Continuará.... Volver al inicio Dejar un comentario en el foro de Fran
Dorothea
No todo fueron calabazas y desplantes ese día. Al menos a la mañana el ordenador de la Seminarstraße me había pasado otro nombre de una chica-mujer interesada en hablar español. Una tal Dorothea, y seguimos con los nombres feos –me viene a la mente la típica abuela fofa sentada en una silla a la puerta de su casa de pueblo un día de verano y con el mandil puesto mientras hace punto con las agujas por debajo de la axila, poniendo verde a medio vecindario-.
La verdad es que estuve pensándome si responderla, porque me voy a España el 3 de Junio y no sabía si merecería la pena conocer a otra persona, pero en fin... Casi sin pensarlo, instintivamente, la respondí, al menos para conocerla. Siempre es intrigante. No me voy a cerrar puertas, ¿no? De eso ya se encargan otros –u otras-.
Quizá por eso ando yo tan relajado en las discotecas. Porque las que no conozco en lo sitios “normales” las conozco por vías un tanto “anormales” o inusuales, como el ordenador del seminario de la Universidad, el Instituto de Derecho Comparado, la Max Weber Haus –a la que ya no voy- o el Tango. Yo incluso le he propuesto a Eloy que se dé de alta en el ordenador del ligoteo, ahora que aprender español está de moda. No entiendo por qué aún no lo ha hecho. Quizá porque a él sólo le valen las chicas despampanantes a las que siempre mira y nunca habla. Así le va.
Bueno, pues si ese día salimos Eloy y yo –¡cuanta “y”!- rebotados de la discoteca por la displicencia de las alemanas, lo cierto es que mi nuevo contacto amortiguó –por así decirlo- el rebote.
Una vez en el autobús de vuelta a casa –a eso de la una de la mañana- me senté bastante cerca de una chica pelirroja con ojos azules –no me acabo de acostumbrar a los ojos que tienen las alemanas. ¡Qué va a ser de mí cuando vuelva a España! ¿Me meteré a un convento a hacer rosquillas?-. La chica miraba a través de la ventana y yo –para no ser indiscreto- fingía hacer lo mismo, cuando en verdad lo que hacía era mirarla a ella a través del reflejo, porque la combinación de ojos azules y pelo pelirrojo –valga la redundancia- me embelesaba. La verdad es que me quedo hipnotizado como una cobra. Supongo que como cuando Narciso vio su reflejo en el lago, pero en este caso por ver el suyo, no el mío, obviamente.
En su rostro podían entreverse ciertas ojeras, algo que yo considero muy atractivo, pues lo relaciono con los golpes que da la vida y de ello deduzco, intuyo o imagino que estoy ante una chica luchadora, con carácter, autónoma, de esas que me gustan a mí. Las chicas con cara de niña que, ajenas a toda preocupación, montaban alboroto en el autobús –a las que mi hermano y yo siempre hemos llamado “chochitos felices”- no me seducen tanto como esta pelirroja absorta de rostro cansado y mirada perdida en el infinito. Uummmm. Me gustaría conocerla.... Volver al inicio Dejar un comentario en el foro de Fran
¿Y cuándo saltará la liebre?
Las chicas que comían pasta en la mesa de al lado resultaron ser “a posteriori” mucho más simpáticas que las chicas creidillas de nuestra edad –un día de estos voy a empezar a ligar con las madres, como “culo fino”, ese chico delgado de american pie -. Por lo menos nos respondieron con un “Tschüsssss” cuando el Eloy se despidió de ellas al pasar a su lado. Una vez en los baños me dijo:
-Has visto, Fran, estaban así como receptiiiiivas –con acento mejicano-
-Vale, Eloy, a ver si la próxima vez tienes una conversación más larga.
La verdad es que con un plato de pasta y una Radler en el estómago salí animado del bar aquél y me propuse saludar al primer grupo de chicas que pasara por la Haupstraße, y así fue. Las chicas pasaban, sí. Pasaron olímpicamente de nosotros. Ni siquieran nos miraron. Es un poco cortante, ¡pero bueno!, no se le tiene que dar más vueltas. “El falsete arte de ligar” –como dice el Txus (catedrático de sexología práctica y técnicas de cortejo)- implica eso: el no tomarse en serio las reacciones de las mujeres, más instintivas que racionales en esas circunstancias.
-¿Esto pasa en España, Fran? Me han dicho que en España las chicas te hacen más caso
-Más caso que el que nos han hecho éstas seguro, aunque el País Vasco tampoco es la octava maravilla en este aspecto. Por cierto. ¿Sabes cuál es el problema vasco?
-“La ETA”?
-No, que en el País Vasco no se folla. Por eso existe “la ETA”.
En fin. Seguimos caminando por la Haupstraße en dirección a un garito-discoteca en el que ya he estado alguna vez, pero que me produce tal indiferencia que ni siguiera me acuerdo del nombre. Debe de ser algo así como el “Zigler”. Nos metimos ahí y el Eloy no dejaba de mirar a las tías buenas como si estuvieran en las cabinas de un sex-shop. Me parece bien que mire a las despampanantes mujeres del Zigler , pero de ahí a que se tire horas embelesado va un buen trecho. Puede horas enteras mirando chicas y sin decirles ni una palabra. A mi me irrita esta actitud, porque la encuentro totalmente estúpida. Una pérdida de tiempo.
-Si te gusta, vete y dile algo –sé de sobra que no lo hará-
-Fujitsu.
-Bueno, pues ¿por qué no hablamos con esas chicas que están alrededor de esa mesa? –propuse mientras hacía un gesto con la cabeza-
-Ay, esas chicas no sooon muy agraciaaaaaaadas, no?
-Bueno, pues habla con las agraciadas.
-Fujitsu. –su mirada alimentaba el ego de una chica que vestía como Jane (la novia de Tarzan-
-Te voy a regalar una revista en la que salen mujeres despampanantes para que las mires todo lo que quieras –le dije con todo el decoro que me fue posible-.
-Bueno! Vale! –raccionó-. Tú vete a donde ellas, siéntate, y en cinco segundos voy yo –me sugirió mientras me miraba fijamente-.
Es más fácil decirlo que hacerlo, la verdad. En realidad, cada una de estas situaciones es como una prueba para mi autoestima. Para mí –y supongo que no soy el único- es realmente difícil acercarme a un grupo de mujeres en una discoteca, porque la música no me deja hablar en paz y tengo que decir necesariamente frases simplonas, con lo que no me puedo dar a conocer y quedo como otro más de los muchos que la habrán hablado esa noche. Me quedo sin ventaja competitiva. Sé que puede sonar a excusa, pero es verdad. En locales con música de ambiente y mesas con velas se me da bastante mejor.
Odio las discotecas como lugares para ligar, porque están orientadas específicamente al consumo de alcohol, a vaciar los bolsillos a los jóvenes y a anular su creatividad. Además, enaltecen el ego de las mujeres arrogantes y contribuyen a extender todavía más la idea de que el físico es lo que cuenta.
En fin, para el que quiera bailar está bien, pero el que quiera conocer a alguien anda perdido.
Finalmente no me atreví a acercarme donde las chicas esas y así se lo confesé a Eloy:
-Mira, tío, que no me atrevo. Hoy no es mi día. Soy un cagao. Soy un pintxo-güei. ¿Nos vamos?
Mientras nos íbamos me preguntaba a mí mismo, ¿pero qué pasa? ¿No has aprendido nada del Txus, que es capaz de entrar a las tías en un idioma que no domina? ¡Venga, la ostia! ¡Que no se diga! Me di la vuelta, busqué con la mirada un corro de chicas libres y me acerqué a hablar con tres que estaban sentadas en una mesa rectangular. Fue sentarme, decirles hola, y levantarse ellas. ¡Claro! ¡Eran alemanas!. Ya dicen los alemanes que para ligar con alemanas tienes que conocerlas de antes. De la uni, de intercambiar idiomas, del tango, de que te la han presentado...
Me fui a casa con un sabor agridulce. Agrio por el feo que me hiceron y dulce por haber confirmado que todavía soy capaz de vencer miedos irracionales si confío en mi mismo. La confianza en uno mismo, la autoestima, la decisión... ¡sí señor!. Verdaderas claves para triunfar en “el falsete arte de la seducción”.
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Cuando menos te lo esperas, salta la liebre II
Cuando salí del gimnasio me pasé por casa para comer algo. Le hinqué el diente a uno de los tochos de carne de ternera de 200 gramos que últimamente compro en el supermercado. Me producen cierta somnolencia, pero me dan la energía necesaria para afrontar el día –o en este caso, la tarde- con optimistmo. ¡Bien!, pues después de comerme el chuletón me tomé un zumo y un yogur, cogí mis cosas y me fui al instituto. Sí, un sábado por la tarde, ¿por qué no? Allí estaría el chino y algún que otro alemán.
Todo es poco para darle el último y definitivo impulso a la tesis doctoral, para depurar el ordenamiento jurídico, simplificarlo, y hacer la vida más fácil a jueces, abogados, profesores y cualquiera que esté directa o indirectamente afectado por la ley –o sea, absolutamente todos-.
En fin, pues llegué a la plaza de la universidad alrededor de las seis de la tarde y antes de meter la llave magnética en el lector le pegué un toque a mi amigo el mexicano para decirle que estaría cuatro horas en el insti y que quedaríamos alrededor de las 22.15. Le pareció bien.
Como habíamos acordado, salí del instituto a las 22.10 para ir con Eloy “a ligar”. Es un tío muy simpático y elegante. Se toma lo de la caza muy en serio. Se había cortado el pelo ese día y vestía pantalones vaqueros con unas botas negras, una camisa azul lisa y una chaqueta de pana. Yo, sin embargo, iba con ropa normal y –lo que es peor- con cuatro horas de lectura de Max Kaser sobre las espaldas, lo cual se nota en la cara y en el comportamiento. Me hacía falta una cerveza para volver a conectar con el mundo real, para resetear el cerebro y ponerlo en las condiciones óptimas para seducir a una hembra de discoteca: vacío.
Para cargar las pilas le llevé al colega al bar en donde ponen platos de pasta a la bolognesa por 1.90 y le pedí a la camarera que me trajera una Radler grande. A la derecha se sentaban dos mujeres que ya empezaban a ser más señoras que señoritas. Rondarían los 35-40. Aunque una de ellas –que lucía una cabellera rubia alisada- parecía más joven.
-¿Les decimos algo a estas, Eloy?
-aaaaaah, ya están un poco pasadiiiiiitas, noo? –con acento mejicano-
- Por lo menos podríamos conversar con ellas, no? A ver qué se cuentan. Venga, para ti la joven –el Eloy la miraba de reojo-.
continuará ... (es que estoy "perro" y no me apetece escribir cosas muy elaboradas, así que por unos días os cuento mi vida) Volver al inicio Dejar un comentario en el foro de Fran
Cuando menos te lo esperas, salta la liebre
12 de Mayo de 2007 Después de estar unas cuantas horas soñando con la idea de estar esperando en la puerta de embarque de un aeropuerto para irme a China, me he despertado a eso de las 12.30 en mi habitación de Heidelberg. Un día nublado, pero con claros de vez en cuando. ¡qué pereza me da levantarme por las mañanas y ver que todavía tengo que ducharme, desayunar y lavarme los dientes antes de salir por la puerta! Me pondría la ropa que dejo en la silla –en el mejor de los casos- el día anterior y saldría pitando. En cualquier caso, como hoy no tenía nada para desayunar en casa, he decidido tomarme un trozo de tarta y un café en la cafetería de la Rathausstraße, donde Nectorín y Jesusínez solíamos desayunar la semana que vinieron a visitarme.
Todo apuntaba a que hoy iba a ser uno de esos días de autismo en los que no intercambio ni una palabra con nadie, tan frecuentes en la vida del personal investigador en formación en prácticas de las ciencias socio-jurídicas.
Pues bien, para hacer algo sano me he ido al gimnasio. He llegado, me han cambiado el carné nuevo por el viejo y el tío me ha dicho:
-Hallo, die Nummer drei.
-Danke.
-Bitte.
(No volvería a hablar hasta diez horas después -si exceptuamos los monólogos conmigo mismo-).
Metí mi llave personal en el lector de la máquina-cinta de correr, que me saludó muy atenta, y a continuación me pidió que le metiera el número de minutos. Puse unos 15, pues sólo quería andar como calentamiento para hacer pesas, para estirar piernas y brazos y para dejar de pensar. Además -entre nosotros- desde hace un par de años me pasa algo muy raro cuando corro: al cabo de 10 minutos, cuando empiezo a sudar, siento un picor insoportable por todo el cuerpo y tengo que parar, porque es realmente molesto. Y os juro que no es de no lavarme. Una médica me dijo que es algo usual, incluso dijo un nombre, pero no lo recuerdo.
Así que me bajé de la máquina en cuanto noté los primeros picores y me puse a hacer hombro, después espalda y finalmente pierna, pero muy suave. Me metí a la sauna, me duché al salir y me tumbé en una de las tumbonas reclinables, tapándome con la toalla. Hoy no había mujeres en el recinto de relax, sólo tíos.
E e e e ee e e eso es toooooodoo, amigos!
Continuará...
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La llegada de Jesús 9 de Mayo de 2007
Tranquilos, amigos, que no voy a hablar del Jesús de Nazaret (tampoco me siento capacitado para hacerlo), sino del advenimiento de otro Jesús algo menos revolucionario: el Jesús de Castromonte, más conocido como EL TXUS. Sí, sí, el catedrático de sexología práctica y técnicas de cortejo, que como Ud. saben, llegó a Heidelberg acompañado de su amigo Néctor el día 28 de Mayo.
El buen tiempo les acompañó, y eso se notaba en el estado de ánimo de ambos, especialmente en el de mi tío, que pasa más horas cara al sol que los de la falange. Yo le llamo “la lagartija” por dos razones: a) es capaz de tirarse horas al sol b) siempre está que se sube por las paredes.
En Heidelberg ya estaba atardeciendo, pero todavía se percibía que había hecho un sol de justicia ese día: el cielo completamente despejado mientras una cálida brisa de aire arremolinaba las hojas del suelo cuan mano invisible de Adam Smith.
Según el cartel electrónico de la parada de tranvías de la estación principal de Heidelberg debía venir el tranvía número 24 a las 21.03 de la tarde/noche, pero ya eran las 21.05 pasadas y el tranvía no aparecía. Yo me empezaba a impacientar porque la pobre Bettina ya estaba esperando en la puerta de mi casa, y el tranvía tarda entre 10 y 15 minutos en llegar. Transcurrían los minutos y el maldito tranvía no aparecía. Le pregunté a un chaval alemán con el pelo peinado a lo cenicero que fumaba apoyado en la marquesina y me dijo que él también esperaba a ese tranvía, pero que no había pasado. Yo –que ya comenzaba a dar vueltas en círculo como un perro agitado- empecé a perder la paciencia, porque además Isabelle había dicho que vendría alrededor de las 22 h. y todavía teníamos que buscar el hotel de Néctor: el Zumbare.
Bueno, se lo ocurrió a Néctor coger un Taxi, y eso hicimos. Por siete “oigos” nos dejaron delante de la puerta de casa. En cuanto bajé dirigí la mirada a la marquesina de la parada del tranvía, donde Bettina esperaba pacientemente con las manos cruzadas sobre las rodillas e –imagino- cara de resignación.
La llamé desde lejos –por detrás-, pero al ver que no se inmutaba me acerqué y aparecí de repente delante de sus narices. Ella se sobresaltó sorprendida mientras yo le saludaba con un “ya estamos aquíííííííi”. La cogí del hombro y la lleve –como Carlos Lozano a los triunfitos- hacia donde estaban los dos elementos como quien lleva a un gladiador a la jaula de los leones y examiné la reacción de los tres al verse por primera vez.
La reacción de los machos ibéricos es evidente: una sonrisa de oreja a oreja por la presencia femenina, que, a pesar de que tenga novio, siempre agrada. Ella se sonrojó, lo cual para mí es siempre un buen síntoma. Es indicio de nobleza, de bondad, de prudencia, de timidez... No sé. Es exactamente la misma reacción que tuvo Johanna al conocer a mi madre, quien, por cierto, a percatarse de ello, me dijo después:
- se nota que es una chica noble, porque se ha sonrojado a hablar conmigo. No como la otra –se refería a Isabelle-, a quien se la ve más curtida (evidentemente, no digo que una sea mejor que la otra. Sencillamente son diferentes).
Volver al inicio Dejar un comentario en el foro de Fran Un buen día
7 de Mayo de 2007
Hoy ha sido un buen día. Me he levantado por la mañana y al abrir el buzón me he encontrado con una tarjeta del servicio postal alemán para que vaya a recoger una carta certificada (ya había oído llamar al cartero –dos veces- pero no estaba en condiciones de abrirle) que ha de ser necesariamente la de las entradas para el concierto de los Héroes del silencio. Una para mí –el burro por delante-, otra para Botiglioni y otra para mi hermano, el Vierbo. Un problema menos, porque me voy el 3 de Junio y ya pensaba que me iba a tener que ir a España sin las entradas y decirle a alguna amiga alemana que estuviera pendiente ¡qué rollo!.
La segunda buena noticia es que ya he enviado a una revista alemana mi artículo sobre el concepto de propiedad en España/Alemania y los diferentes sistemas transmisivos de la propiedad y demás derechos reales –entre otras cosas-.
No, no os penséis que Thomas se leyó al final el artículo. A pesar de estar más de un mes detrás de él, llegó el día acordado (día D, hora H), entré en su despacho y el tío me dijo con actitud de contrición que no se había leído absolutamente nada, que me pedía comprensión y que lo sentía. Se me quedó mirando frente a frente como la vaca mira al tren y yo, encogiéndome de hombros y con las palmas de las manos hacia arriba le dije: ¿y ahora que hacemos? El tío no respondió (Fujitsu).
-Bueno, quizá pueda mandarlo yo personalmente a una revista. ¿Qué le parece? –reaccioné-
-¿Qué revista?
-No sé. No tengo ni idea. Sugiérame una.
- Puedes mandarlo a la Zeitschrift für Europäisches Privatrecht –decía mientras yo apuntaba el nombre apresuradamente en un papel con uno de los bolis del profe-
- ¿puedo mandarlo a más de una?
- No simultáneamente.
- Claro. Bien, entonces lo mando a la revista y mientras tanto Ud. se lo lee y me dice qué le parece.
- ¿cuándo te vas a España?
- En un mes
- ¡Bueno!, ¡en un mes tengo tiempo de sobra para leérmelo! –eso dijo el mes anterior-
- Bien –dije satisfecho-, entonces... ¡lo mando!. Si me contestan que sí, asunto terminado, y si me contestan que no...
- Entonces lo intentaremos por otros medios.
Y así terminé mi fugaz entrevista con el atareado Thomas.
Hoy, por fin, y después de que Bettina –en un alarde de la gentileza que la caracteriza- le diera el último repaso, he corregido definitivamente los últimos errores del manuscrito –que no está escrito a mano- y se lo he enviado a un profesor de Hamburgo, al Max Planck Institut für ausländisches und internationales Privatrecht, responsable de la revista. Veremos cuándo y qué me contesta.
En cualquier caso, me he quitado un gran peso de encima. Me siento mucho mejor. Incluso físicamente. Cada vez estoy más convencido que las tensiones musculares no tienen que ver nada con el gimnasio.
Y es que, a pesar de lo que muchos puedan pensar, la vida del doctorando en el extranjero no es nada fácil. Volver al inicio
El desembarco
5 de Mayo 2007
Cinco de Mayo. Ayer despedí al Txus (su amigo Néctor ya se había marchado el día anterior) como mi abuela nos solía despedir cuando nos íbamos de su casa los domingos: “tanta gloria lleves como paz dejas”. Evidentemente, tanto mi abuela como yo lo decíamos en broma, aunque ya sabéis lo que nos dice el refranero al respecto: “entre broma y broma la verdad se asoma”. Llegaron un sábado, día 28 de Abril, alrededor de las 20 h., algo más tarde, para ser exacrtos. Ese mismo día, mientras trabajaba en el instituto, intenté cerciorarme de que el hotel de Néctor estaba cerca de casa, pero para mi –desagradable- sorpresa resultó estar ubicado en otro término municipal, a dos kilómetros de donde yo vivo: en Leimen. El hotel se llamaba “Zum Bäre”, aunque Nectorín y Jesusínez (que así se llamaban mutuamente) preferían llamarle el “Zumbare”.
Pensé en cancelar la reserva, porque estaba a seis paradas de tranvía, pero la alternativa era cogerse uno en el centro, más alejado y también más caro, así que lo dejé como estaba.
Salí del instituto alrededor de las cinco de la tarde. Todavía tenía que limpiar y ordenar la casa, hacer compras y descansar un poco, o al menos relajarme para que las nocivas ideas que me pululaban por el cerebro se evaporaran y así pudiera recibir al Txus y al Néctor con frescura.
El tren procedente de Frankfurt llegaba a las 20.14 a la estación de Heidelberg. Yo me presenté allí mismo con unos diez minutos de retraso y, para mi sorpresa, no había nadie en la maqueta de los trenes.
No obstante, al rato recibí una llamada del Txus diciéndome que ya estaban en la puerta principal de la estación y me dirigí a ella. Allí estabanél y su compañero de mancuernas, algo menos hipertrofiado, como era de esperar. Tras saludarnos nos apresuramos para coger un tranvía, porque había quedado con Bettina a las nueve en mi casa y no quería hacerla esperar más. Ellos preguntaron por Bettina como el boina verde que pregunta por un objetivo de guerra: edad, profesión, aspecto físico, estado civil...
-Por cierto, ¿habla español?
- Como pa no! ¡Si es intérprete!. Es guapa, simpática y divertida. Pero tiene novio, ¿eh? Que lo sepaaaas. Volver al inicio
La "sana laicidad" 27 de Abril de 2007
El otro día conecté con la actualidad española a través de “el País” de la hemeroteca de la Universidad de Heidelberg. Además de los líos que se traen con las camaleónicas listas de Batasuna, el desplome de las acciones de la inmobiliaria, las declaraciones del presidente de la CNMV o el segundo vástago de Felipe, me llamaron especialmente la atención las nuevas reflexiones del presidente de la Conferencia Episcopal Española, nuestro querido Ricardo Blázquez, quien busca incesantemente el papel que le corresponde a la iglesia en las sociedades modernas como el fabricante de cintas BETA que todavía pretende colocarlas en el mercado.
Y para fundamentar tal función no se lo ocurre otra cosa que –siguiendo al Papa- presentar un nuevo concepto de laicidad: la “sana laicidad” (como si la laicidad fuera insana per se , en sí misma o –como les gusta decir a ellos- “de suyo”). La iglesia, como agente económico que compite en el mercado, no puede dormirse en los laureles, y adopta técnicas de marketing para intentar publicitarse o vender su producto. No en vano, si los de ING nos hablan de fresh banking para presentarse al mundo como sui generis frente a la banca tradicional, para hacerse, de momento, monopolistas de su propio mercado, ¿por qué no iban a remozarse también los de la iglesia?. Oiga? Hace Ud. fresh banking ? Los publicistas juegan con que las personas –en general- no están acostumbradas a cuestionar las cosas, sino a aceptar dogmas y prejuicios, y si se les presenta un término novedoso en realidad piensan que responde a un nuevo concepto. Incluso hay juristas que se cuestionan la naturaleza jurídica de la también comercialmente llamada “hipoteca inversa”, como si fuera conceptualmente diferente de una hipoteca normal.
Bueno, pues volviendo al obispo: la iglesia lanza por medio del presidente de la Conferencia Episcopal un nuevo concepto que va a revolucionar el mercado la fe: la “sana laicidad”. Ricardo entiende que alguien es “sanamente laico” cuando acepta que a la iglesia no le corresponda influencia alguna en las decisiones políticas –¡hasta ahí podríamos llegar!- pero que sí le otorga un papel de garante de los valores o de resolución de conflictos morales que eventualmente se les planteen a los ciudadanos. ¡Toma ya!. Todavía más peligroso que la interferencia de la iglesia en los asuntos políticos me parece que se arroguen el monopolio de la moral. ¡Qué obsesión tienen los curas por erigirse en moralistas! ¿no son exégetas dogmáticos de los textos bíblicos? Pues cada uno a lo suyo.
Los sacerdotes -y sobre todo los so-cerdotes-, obispos, carcamales y demás funcionarios de lo divino estarían encantados si la gente acudiera en masa a sus confesionarios a preguntarles si es moralmente reprobable votar a tal partido o a comentarles lo mal que se sienten por haberse echo una paja. Por suerte, todo esto es agua pasada. Esperamos que no mueva molino.

Fran Volver al inicio
Esto no es la casa de tócame-roque
En el anterior blog hablé de que acogí como invitado una noche a mi amigo palestino y que eso me hizo reflexionar sobre la actitud de las madres de la generación pasada –hace dos días- en cuanto a las casas. Mi madre –decía-, así como las madres de algunos amigos, consideraban la casa poco menos que un santuario. Yo tenía verdadero temor a llevar a casa a mis amigos –ni siquiera uno- sin haber concertado antes cita previa. En una ocasión no pude evitar que un amigo subiera durante dos minutos para buscar la bomba de la bicicleta y tuve la mala suerte de cruzarme al bajar con los padres, que subían. La bronca que me echaron fue desproporcionada. Si me hubieran pillado con droga no me habrían reñido mucho más. La madre chillando con una histérica: ¡¡ Qué te he dicho que está terminantemente prohibido traer amigos a casa!!, como si hubiera llevado a yonquis, igual igual. Mi padre me reñía igualmente, no tanto porque le molestara que hubiera traído a un amigo, sino para dar sensación de autoridad delante de mi madre. En fin, por unas razones o por otras, lo cierto es que “se me cayó el cocido”. ¡¡No ves!! –me señalaba con el dedo-, ha dejado el rastro de las zapatillas. Yo me encontraba en aprietos a la hora de restringir el acceso a mi casa a cierto amigos en cuyas casas me pasaba las horas muertas jugando al monopoly, al bancarrota o al Hotel. ¿de dónde vendrá esta manía de convertir las casas en santuarios?
Hay diversos factores: uno histórico, otro social y otro que tiene que ver con el ego, pero en realidad los tres están interrelacionados y se alimentan mutuamente.
Ya dije que mis padres son de Castilla, y por esas tierras se tiene la inveterada costumbre de presumir de la casa. Sobre todo en Castilla la Mancha. Cuando algún invitado entra en una casa por primera vez, el dueño -y todavía se “estilará”- le suele dar un tour por todas las habitaciones, previamente acondicionadas para la ocasión. Esta es la razón que he llamado “histórica”.
La social tiene que ver con la presión que se ejercían mutuamente las amas de casa en los corrillos. Cuando las mujeres de los pueblos –y hoy en menor medida las de las ciudades- se sentaban en corro a la puerta de la casa –hoy en cafeterías- no hablaban de la OPA de Eón o de si el gobierno debe admitir que Batasuna se presente a las elecciones –ni falta que hacía-, sino que solían hablar de la casa nueva que se ha comprado “la Juli”, el tresillo de Antonia o la mecedora de “la Paqui”, y critican el mal gusto de la que no esté presente, por ejemplo, porque hace tiempo que no lava las cortinas. Como las mujeres están más presionadas que los hombres por la opinión que de ellas puedan tener sus semejantes, el miedo a un eventual juicio de reproche las hacía sobredimensionar la importancia de la casa.
Y luego está la típica mujer que no vive “en” sino “para” su casa, se identifica con ella como un hombre lo hace con su coche tuneado; se compra revistas de decoración, la tiene a la última, pero no se puede entrar en ella. Ha pasado de ser una casa a una especie de exposición. Como un museo. Tristemente ésta es una tendencia que se agudiza en nuestras sociedades capitalistas, donde lo que más importa es –nunca mejor dicho- la fachada.
Qué tiempos aquellos en los que las puestas de las casas se dejaban abiertas y entraba la vecina con puerros, el amigo, un perro, etc... Ahora no se encuentra una puerta abierta ni en los servicios. Nos estamos deshumanizando. Volver al inicio
¿Una habitación libre?
El sábado 21 de Abril, cuando volvía de Worms en el S-Bahn, sonó el teléfono. Era Nizar, que me preguntaba por mi posición exacta. Estaba en Heidelberg y quería saber si se podía quedar a dormir en mi casa, porque su amigo palestino (Nidar) tenía visita esa noche. Hace ya más de un mes que Nizar no tiene casa. Supongo que por no pagar el alquiler –y eso que ha estado más de un mes sin pagar la renta- y porque de todas formas –como ya dije- se ha mudado de ciudad. Hasta ahora ha estado alternando colchón en casa de varios amigos –un palestino y un sirio, entre otros-, en Heidelberg o en Kaiserslautern. Hoy no tenía sitio y ha recurrido a mí. Yo le he dicho que se podía quedar, evidentemente. No me importa nada que venga a pasar una noche (o varias). Es más, me hace compañía, y además es un chico muy educado y dócil –a pesar de que sea un poco guarrete, algo que se entiende, si se tienen en cuenta sus circunstancias y el ambiente en el que se ha criado-. Llegué a casa alrededor de las 00.30 de la noche y le llamé para que viniera. Se presentó en unos diez minutos con Nidar, que se fue de inmediato –parecía como la madre que viene para dejar la niña al canguro-.
Esa noche me vino a la mente el concepto de casa que mi madre -como tantas otras- tenían en mi infancia y que muchas siguen teniendo hoy en día: la casa, no como hogar, sino como museo, no como un sitio donde vivir, sino como un sitio, en cierta manea, del que presumir (es muy típico de Castilla). Un sitio en el que habita el ego. Me acuerdo que de pequeño rara vez me dejaba mi madre –así como la madre de Botiglioni tampoco dejaba al suyo, por poner un ejemplo- que vinieran amigos a jugar al ordenador, a la consola o a lo que fuere. Me dijo que no quería que aquello se conviertiera en “la casa de tócame-roque”. La casa de tócame-roque. Yo de mayor quiero tener una casa así –pensaba-.
Bueno, pues volviendo al 21 de abril: esa noche mi pequeño rincón de Heidelberg fue, como en tantas otras ocasiones, “la casa de tócame-roque”. Preparé una ensalada y un yogur de kilo y nos pusimos a cenar, después actualicé la página web en el ordenador y acto seguido me metí a la cama a ver una peli. Nizar, tumbado en el colchón de los invitados, tenía el mando. Dormimos 11 horas. Volver al inicio
La cita con Thomas II
21 de Abril de 2007 Por lo menos, el hecho de que el profesor se apuntara la fecha en la primera página del artículo y acordáramos una nueva cita a finales de mes para comentarlo me dio la impresión de que se lo tomaba en serio. No sé cuál es el procedimiento para que en Alemania te publiquen algo. No sé si me lo tendré que currar yo por mis propios medios –así logró Johanna que le publicaran su trabajo sobre la integración de Turquía en la UE- o si el profesor puede hacer de intermediario –yo se lo pediré expresamente, que ya somos mayores para andarnos con rodeos-. Cuando el profesor estaba a punto de dejar mi trabajo encima de uno de los montones de libros como el leñador que apila un leño, le dije que le quería plantear alguna pregunta; él se levantó de la silla con agilidad extrema –rebotó como si le hubieran puesto una chincheta- y me dijo –como el BBVA- que “adelante”. Mi invitó a comentárselo sobre el papel en la mesa de la alfombra, esto es, la de las consultas (como un fisioterapeuta que te pide que te tumbes en la camilla para una exploración).
Allí busqué apresuradamente la página sobre la que tenía una duda: el profesor me había dicho en la anterior cita que el vendedor con reserva de dominio tiene un derecho de separación sobre la cosa vendida. El art. 47 de la ley concursal antigua ( Konkursordnung –KO-) preveía, en efecto, un derecho de separación –Aussonderungsrecht- a favor del vendedor , pero no he encontrado disposición similar en la nueva ley concursal (que ahora se llama Insolvenzsordnung –InsO-) y quería que el profesor me indicara dónde está previsto el derecho del vendedor.
Me dijo que no se deduce expresamente de la ley –lo que yo intuía-, pero la jurisprudencia así lo reconoce. Así mismo, puede encontrarse también en los comentarios a la InsO, pero sólo si hubiera fallado el procedimieto de saneamiento del concursado. Normal.
En fin, el profesor resolvió mis dudas con mucha atención y me fui satisfecho de la habitación. Quizá no tendría que haberle hecho la última pregunta sobre los libros que puedo comprar para llevarme a España. Y es que, para una oportunidad que tiene uno de hablar con un profesor de Heidelberg, la verdad es que no encuentra uno la hora de irse, y eso no da muy buena impresión desde un punto de vista estratégico. Lo bueno, si breve, dos veces bueno. Lo poco agrada y lo mucho enfada. En las entrevistas con estas personas hay que tener toda una estrategia para transmitirle la mejor impresión posible. Lo mejor es ser conciso y dar sensación de eficiencia y profesionalidad. A ver cómo acaba mi aventura con el artículo.
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La cita con Thomas
17 de Abril de 2007 La secretaria del profesor me dio cita para hablar con el profesor para el día 17 de Abril. Concertar una tutoría con un profesor es como ir a un médico especialista: hay que coger cita previa y te asignan una hora para dentro de una semana, aproximadamente.
Pedí cita con Thomas para entregarle un artículo que he escrito acerca de la admisibilidad dogmática de la reserva de dominio en el ordenamiento jurídico español ( Zur dogmatischen Zulässigkeit des Eigentumsvorbehaltes in der spanischen Rechtsordnung ). Es una adaptación resumida de mi tesis al alemán. Lo he escrito en gran medida porque el hecho de publicar un artículo en otra lengua (sobre todo el alemán) en un mérito notable a tener en cuenta a la hora de concurrir a un proceso de selección, pero también lo he hecho como reto personal. ¡Quién sabe! A lo mejor me dan tres puntos por él (para que os hagáis una idea, por saber bien un idioma te dan cinco y, si el idioma es el euskera, nueve). Ya me miraré los baremos. Es como la competición del Grand Prix de Ramón García. De todas formas, estoy de acuerdo con este procedimiento. Es bastante objetivo y uno sabe de antemano qué criterios ha de reunir para “estar nominado” en el proceso de selección.
Bueno, pues el día 17 a las tres menos diez estaba yo ultimando mis detalles en la copistería. Imprimí tres copias (el artículo tiene 15 páginas y casi 4500 palabras): una para el profesor, otra para mí y otra “de repuesto”, por si la necesito para algo.
A las tres en punto estaba meando en el water contiguo al despacho del profe para ir preparado del todo, sin presiones. Ni siquiera en la vejiga. Me puse a esperar delante de la puerta junto con algunos alumnos, como en la sala de espera del dentista, hasta que salió la secretaria con un papel y me dijo que yo sería el primero, porque era el que había pedido la cita con la mayor antelación ( prior in tempore, potior in iure , que decían los romanos –y ahora los registradores-).
Bueno, pues se abrieron las puertas del despacho del profe (ya dije que hay que abrir dos puertas separadas unos 20 centímetros) y con un gesto cordial indicó que entrara el primero.
Tiene el despacho en una habitación de unos 30 m 2 , un pupitre cubierto de libros dispuestos en montones, y a uno de los lados, enfrente la ventana y encima de una alfombra muy gruesa y pulcra, una mesa casi despejada. Thomas es afable y simpático. Me dijo: “Hallo, Camajo”, -me estrechó la mano cordialmente-, tome asiento, por favor. Centró la mirada: ¿Qué puedo hacer por Ud.?
Le dije que por fin había escrito un artículo inteligible, sin faltas (gracias, entre otros, a Bettina, Isabelle y Stefanie) y que quería entregárselo con la intención de que se lo leyera con vistas a su eventual publicación.
- Tengo aquí la versión anterior de tu artículo –lo localizó al instante entre un montón de papeles, pues estaba el primero (¿lo habría puesto adrede para dar el pego?), pero no lo he leído en absoluto (me dijo con una sonrisa cómplice).
-Tanto mejor, porque estaba bastante mal escrito, quiero decir, tenía muchos errores. Éste, sin embargo, no tiene ninguno . –le dije mientras se lo entregaba- Ahora bien, he escrito 14 folios en vez de 10. Quizá lo podamos acortar, si es necesario.
- Por qué dije que debía de tener 10? ¿Con qué propósito? (el profe no dejaba de sonreír con afabilidad. Me miraba directamente a los ojos) No parecía fingir. Creo que era una cordialidad espontánea, sincera.
- Para que se publicara en cierta revista.
- ¡Ah, ya! Entiendo. De todas formas, no es necesario que sean diez.
- Hay un problema –el profe frunció el ceño-. Me voy España a finales del mes que viene. ¿podría leerlo ... –el profe ponía cara de circunstancias- en dos semanas y lo comentamos a finales de este mes?
- Si, por supuesto. Lo apunto aquí mismo (se apuntó la fecha límite en la primera página)
To be continued... Volver al inicio
The thin line between love and hate III
17 de Abril de 2007 Si me hubiera portado con toda naturalidad los días siguientes habría decidido tener una relación conmigo, pero ni siquiera le dí la oportunidad. Ya dije que me comporté como un niño que quiere llamar la atención, pero siendo casi adulto; como si tuviera el síndrome de Munchausen. Ya lo hice con una tal Ana en el instituto y lo repetí con Janire en la Universidad. Ella habría salido conmigo -lo supe a posteriori - a pesar de mi comportamiento. Incluso quizá siempre le gusté algo. El problema de fondo estribaba en que yo no tenía la suficiente seguridad en mí mismo. ¡Qué paradoja! ¡Seducir a una persona para luego tener miedo a que te diga que sí! Pues bien, ahora –otro país, otra chica, otro chico- me encuentro yo en la situación contraria. Sí, ahora soy yo el evitado, y la verdad es que es algo que me fastidia, aunque lo puedo entender. Supongo que ella sigue enamorada de mí. Yo también lo estoy de ella (en el sentido particular que yo le doy al concepto de amor y que ya he explicado en algún blog), pero a pesar de que vaya a volver a España, y a diferencia de ella- no siento la necesidad de distanciarme emocionalmente (parece que escribo para mujeres, ¿eh?). Esto puede obedecer a dos razones:
Que no esté tan enamorado como ella
Que estando igual de enamorado, reaccionemos de manera diferente ante el mismo problema.
Y yo me inclino por la segunda hipótesis. ¿Sabéis? Últimamente converso más con chicas que con chicos, que incluso me están empezando a parecer un poco simplones. Siento que en las conversaciones con las mujeres profundizo más -ya podría extenderse esta “profundización- a otros aspectos, ¿no? ;-)-. En fin, decía que hablo más con mujeres y éstas me han revelado cosas que, en cierta manera, me hacen entenderlas. Bettina, por ejemplo, me dijo que cuando la mujer tiene un problema sentimental éste ocupa todo su espacio neuronal, impidiéndola concentrarse en otras tareas, como el estudio, principalmente (algo que también me confirmó Isabelle). Sin embargo, los chicos, que en vez de tener la cabeza ordenada como una red neuronal, la tenemos como una colmena, podemos, en cierta manera, hacer borrón y cuenta nueva.
Bien, pues esta dificultad de separar el amor de los quehaceres prácticos es lo que le habrá llevado a Johanna a adoptar una mediada autoprotectora que ha supuesto el sacrificio de una potencial relación de amistad con este servidor, que, por ende, se ha quedado sóóóóóóóóóólooooooooooo, sooooooooooolo con mi peeeeeeeeeennnnnaaaaaaaaa. Sólo triste y sólo, sóóóóóóóóólo con mi peeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeenaaaa, sólo, sólo, sólo.
Ya dije que es el precio que tengo que pagar por ser un culito-mal-asiento.
Fran Volver al inicio
The thin line between love and hate II
15 de Abril de 2007 ... Ella estaba en la sala contigua, la de los ordenadores, supongo que mirando el correo electrónico, ajena al peligro que la acechaba, mientras yo, en mi cuarto, me preparaba lo que le iba a decir como quien se repasa un monólogo antes de salir al escenario, como el opositor que se repasa un tema antes de salir al estrado. Notaba en la yugular cómo se me aceleraba el pulso. No me podía echar atrás o me arrepentiría para toda la vida, así que con más coraje que Paquirri salté al ruedo para declararle mi amor.
Recorrí el pasillo apresurado, tal y como debió recorrer Donald Rumpfeld los pasillos del pentágono en el 11-S, más que nada, para no pensar en absoluto y así no darme oportunidad a arrepentirme.
Llegué a la habitación. Sólo estaba ella y otra chica, que jugaba al solitario en uno de los ordenadores de la entrada. Me acerqué como el guepardo a la presa. Una vez frente a frente, supongo que le diría alguna parida introductoria, y cuando menos se lo esperaba se lo solté. No me acuerdo exactamente de lo que le dije. Supongo que algo así como que “me gustaba desde hace mucho tiempo y que quería saber si yo también le gustaba a ella”. ¡Ya véis! A un medio-licenciado en Derecho premiado por una universidad independiente no se le ocurre una idea mejor para seducir a una chica que soltarle esa candidez. Menos mal que no me acuerdo de las palabras exactas, de lo contrario todavía me estarían martilleando el cerebro. De lo que sí que me acuerdo es de que le pregunté si ya intuía que le gustaba, a lo que ella contestó, para mi sorpresa, que no.
-Noooooooooooooo. ¡Ni me lo imaginaba!. (siempre dicen lo mismo)
Tampoco recuerdo su respuesta. Supongo que me diría que no le gustaba de manera “eufemístico-circunloquia”, o sea, mareando la perdiz. De lo que sí me acuerdo es que me respondió que al día siguiente me trataría como si nada hubiera pasado, porque yo se lo pregunté expresamente. ¡Qué paradoja! El que no se volvería a comportar como siempre sería yo-.
Una vez que hube oído su respuesta, abandoné la habitación de inmediato, como un niño pequeño al que le mandan a la cama.
Para ser sincero, en realidad no quería que me dijera que sí, porque en aquellos momentos no era lo suficiente maduro como para asumirlo. Por ejemplo, no me hubiera atrevido a besarla, porque tenía miedo. Miedos, complejos. Un complejo estúpido, por cierto.
Es más sencillo que te digan que no y pensar que el problema no reside dentro de uno, sino que viene de fuera.
A partir de ese momento me comporté con ella como un niño. Dejé de hablarla, la evitaba, ni siquiera la saludaba. Una manera de llamar la atención, patológica, inmadura, propia de un adolescente. Un adolescente que ya había dejado de ser, por cierto... 
Fran The thin line between love and hate
13 de Abril de 2007 There is a song by Iron Maiden which is titled “the thin line between love and hate”. I am acquaintanced with this group because I used to listen the songs while my brother drives –he loves them- or just while we are relaxed lying on the sofa. I have even listened their by that time last CD –“A brave new world”-completely and I must own up that I really liked it.
But let´s not beat around the bush and let´s tackle directly today´s topic, which, as all I write here, flows out of my imagination. For every coincidence with reality is reality itself to blame.
The thin line between love and hate. What makes somebody ignore the person he/she has loved? Surely that Einstein was thinking on such sort of question when he wrote that “some people try to understand women while other take up far more modest tasks, as the development of the relativity theory”, because it belongs to these kind of questions for which one does not seem to find an answer. Einstein referred it to women, but the behaviour I am gonna deal with here is obviously not only to be found in women, for also men adopt this behaviour often. For instance, me:
When I was studying at the university I really liked a girl, her name was Janire. I liked her because of her way of being. Furthermore, she had a very pretty voice, I liked her hair –though she was not blound- and, above all, the way she dressed and the way she smelled. I think I was secretly in love with her –as long as one can make it be a secret- more or less for a cuople of years. I didn´t dare to tell her anything because I wouldn´t like to have a refusal answer and keep attending the same classes with her for the rest of the degree, so I waited patiently till last year. Once in the fourth year –my last, cause I did the fifth in Maastricht- we went together to a congress in San Sebastian, along with her best friend, her boyfriend –of the best friend, obviously- and another girl from our class.
I knew that I had to make advantage on that unique oportunity and one night –after having made some push-ups in my room ( I am not kidding, I already said I was sort of vigorexic) I decided to visit her to tell what I felt…
To be continued…

Fran Nizar se muda
11 de Abril de 2007
Hola, amigos del blog,
Aquí sigo, haciendo de buen samaritano en mi casa de Heidelberg. Han venido el Nizar –con su correspondiente olor a sobaquillo- y su amigo –de cuyo nombre no logro acordarme- con una bolsa de ropa para que se la lavara, porque se muda –nunca mejor dicho- a Kaiserslaurten y quiere llevarse la ropa limpia. Yo lo hago con gusto, porque a pesar de ser ateo y de no tener el incentivo de estar sirviendo a Dios –o en este caso a Alá- cada vez que hago algo por un hermano, me gusta hacer el bien porque sí, porque para mí –como para tanta gente- hacer el bien es un fin en sí mismo y no un medio para otra cosa –como por ejemplo, para alcanzar el paraíso o para cumplir con los mandatos divinos y esperar, en justa reciprocidad, algo a cambio-. Hacer el bien sin mirar a quién o sin pensar en si Dios estará tomando buena nota de ello me hace incluso más acreedor al cielo que el que lo hace –directa o indirectamente- por Dios.
Así que hemos volcado el montón de ropa al bombo de la lavadora como quien echa carbón en una caldera, junto con unos pantalones vaqueros míos que –para hacer honor a su nombre- ya empezaban a oler a vaca y unos calzoncillos de este servidor, de esos que siempre se encuentran por el suelo y que uno nunca se agacharía a recoger si no fuera por el hecho de que le pilla de paso (Uno los coge haciendo exactamente el mismo gesto que hacen algunos futbolistas cuando salen al campo de juego y tocan levemente el césped después de santiguarse –los muy futboleros ya sabéis a lo que me refiero-)
He puesto uno de los programas que dejan la ropa blanca de verdad. A 40º durante una hora y cuarto, con prelavado y todo. No se puede quejar. Se han ido todo contentos con la ropa limpia –todavía húmeda, evidentemente- en la misma bolsa en la que la habían traído. Yo les he advertido de que la cuelguen esta misma noche, porque si no la sacan de la bolsa mañana olerá a humedad -Coño! Ya sé a qué huelen las nubes!-. ¿Me harán caso? 
Fran Los milagros del Papa
Cuando uno ve las pelis de Harry Potter le entran ganas de asistir a las clases que tienen lugar en el Castillo de Hogward. Las asignaturas son de lo más divertido: Departamento de pócimas, de hechizos, de magia negra, departamento de relaciones con la comunidad de elfos... No me digáis que nunca habéis pensado por un momento cómo sería vuestra vida si un buen día os comprarais una varita mágica y a fuerza de práctica –como el que aprende a tocar la guitarra- aprendiérais a hacer milagros.¡Qué divertida sería la vida! ¡Con qué devoción me comería yo esos libros gordos en plan Merlín en vez de tomos de Derecho civil o romano!. Sin embargo, ese mundo sólo existe en nuestra imaginación.
¿Sólo? .... ¡Esperad, no!. Ese mundo existe, sí. ¡El Vaticano!.
Es lo más parecido a un seminario de Magos. De hecho, visten como tales, atendiendo a una rígida jerarquía en función de sus progresos y habilidades, disponen de una liturgia pétrea, bendicen el agua, los alimentos, a los niños..., se comunican con espíritus y guardan en sus dependencias misterios incomprensibles. Quizá no tengan departamentos de magia blanca o de pociones, pero sí disponen de congregaciones de los más variadas, entre las que destacan por su carácter místico-mágico, por ejemplo, la congregación del culto divino, o la congregación de la causa de los Santos.
¿Qué harán allí? ¿A qué se dedicarán? Imagino que se encargarán de instruir expedientes de personas que hayan llevado vidas de total entrega a Dios, o a Jesús, que debe de ser lo mismo, o parecido. ¿Cuántos “funcionarios” tendrán trabajando? ¿Cómo acreditarán los milagros? Creo que para ser santo sólo hay que hacer un milagro. Pare ser beato, dos. ¿O era al revés?. No sé, no me acuerdo. No estoy hoy muy católico.
Como están en proceso de canonización de Juan Pablo II, me he metido por curiosidad en la página del vaticano ( www.vatican.va ) para leer la biografía de los últimos Santos y, sobre todo, los milagros que han obrado (en el fondo es Dios el que siempre hace el milagro, no os creáis). Pero, para mi decepción, en una primera lectura rápida no he encontrado ninguno. Algún día, con más tiempo, me volveré a meter.
Supongo que al difunto Padre le sobrarán milagros en su currículum. Yo no tuve noticia de que hiciera ninguno en vida (o de que Dios lo hiciera a través de él), pero ya saldrá alguno póstumo, aunque sea con efectos retroactivos. Teniendo tantos fans alrededor del globo no faltará alguno/a que diga haberse curado espontáneamente mientras contemplaba una estampita suya. Cualquier ídolo hace milagros. También dicen que el Ché los hizo. Supongo que Bono o Michael Jackson habrán hecho alguno igualmente. Pregunten si no a sus fans.
El que no está para milagros es el Ratzinger Z, al que se le fue el santo al cielo en el nombramiento de los males que azotan a la humanidad y no citó la pena de muerte, a pesar de que así se lo pidieran expresamente centenares de personas que culminaron una marcha delante de sus narices. ¡Pero bueno! ¡Otra pascua será! El maná no cae del cielo, sino (imagino) en gran medida, de las aportaciones de las diócesis estadounidenses (in God they trust). Y no le vamos a pedir al Papa que haga milagros. Al fin y al cabo, hay que dar a Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César. Y en este caso el César ha tenido más influencia que Dios en el Papa. Uno se pregunta a quién de los dos representa el Santo Padre.
Juan Pablo II bendiciendo a un hombre
Los italianos Ha llegado gente nueva al instituto: tres italianos. A decir verdad, uno de ellos ya estaba aquí desde hace meses, pero como trabaja en sala de los fondos bibliográficos italianos en vez de en la biblioteca del instituto, no me he percatado de su existencia hasta hace dos semanas. Los dos nuevos invitados, que sí trabajan en la biblioteca, vienen de Sicilia y de Roma y se llaman respetivamente Giuseppe y Marivi. El primero apenas formula frases completas en alemán; la segunda sabe bastante más, incluso se puede mantener conversaciones con ella. El tercero (el que trabaja en la sala de los italianos) se llama Paolo, viene de Milán y es profesor sustituto, igual que Giuseppe.
Ayer estuvieron los tres en mi casa comiendo tortilla. Trajeron una botella de vino y dos botellines grandes de cerveza. Sólo venían tres, pero aquéllo parecía el ejército de Aníbal. Venían hablando en italiano, evidentemente, haciendo gestos y montando tal “guirigay” que parecía que venían ya bebidos. Ni que decir tiene que siguieron hablando en italiano hasta que acabé de hacer la tortilla y me puse en la mesa. Entonces se miraron unos a los otros como la familia de los Corleone y debieron de asumir que tenían que cambiar el chip y emprender la ardua tarea de parlar en germano, pues este servidor no habla italiano (me acordé de Botiglioni o de Nora). Paolo, que también habla inglés y francés, domina el alemán con soltura, pero a los recién llegados se les hace un poco cuesta arriba. Giuseppe seguía parlando en su italiano siciliano, del que yo pescaba algunas palabras e incluso frases. Ni qué decir tiene que me hacía multitud de gestos para que comprendiera. Tal era la expresividad de sus ojos que parecía que hablaba por ellos. Me dijo que había visto a Tom Cruise en el Guggenheim y me preguntó si conocía al profesor Rojo. Sí –le dije-, me dio unos cursos de doctorado en la Autónoma sobre Derecho concursal.
Están en Heidelberg en el marco de un programa de colaboración entre el instituto y sus respectivas universidades. Tienen una relación muy estrecha los juristas italianos y los alemanes: se permutan asiduamente revistas y monografías y mandan a sus doctores a hacer estancias (todos los licenciados en italia son doctores, al menos en Derecho).
Un día cualquiera IV
Uno sale de la piscina con la sensación del deber cumplido, más enérgico, más fresco, más dinámico; incluso uno aprecia mejor la belleza de las viandantes de la Hauptstraße, que este servidor no se cansa de ver. ¡Vaya ojos que tienen todas! Parecen linces. Aquél día había dejado el ordenador en el instituto, por lo que sólo “arrastraba” la mochila de las piscinas. Me agarraba a las correas como un montañista mientras andaba a paso ligero. Eran más de las tres de la tarde y todavía no había comido. Me dirigía al Mensa, que no cierra en todo el día.
Es un comedor gigante, parecido al salón del castillo de Howards de Harry Potter, pero más espacioso. Las mesas son alargadas y robustas. Robustísimas. Da la sensación de que podría subirse un elefante y aun así no se romperían.
Llegué y comprobé el saldo de mi Campuskarte . La comida en el Mensa es cara si se compara con los menús de las universidades españolas. Llenar el plato hasta arriba con bebida, postre y un sexto de una baguette me cuesta una media de 7 “oigos”. La comida no está nada mal para ser Alemania, pero prefiero comer el la UPV –Universidad País Vasco-, si os digo la verdad. Cuecen todos los alimentos, incluso las chuletillas de cordero, y como no me echo salsas –porque deben de engordar un huevo- cualquier cosa que como me parece seca.
Los primeros meses ponían salmón todos los días, pero hace tiempo que no lo veo. Sí sacan salmones asados al horno de vez en cuando, pero el salmón ahumado no lo he vuelto a ver. Lo echo de menos.
Lo que sí ponen son pulpillos, chirlas, calamares y marisquillos varios. Todos revueltos. De eso me suelo echar todos los días.
Al llegar a la caja hay que poner el plato en una especie de báscula, pues te cobran en función del peso, independientemente de lo que te hayas echado. A mí me salió un total de 8 “oigos” y pico. La chica que venía detrás de mí (en la fila) echó un vistazo y exclamó: ¡vaya! Tienes hambre, eh?
- Sí, vengo de la piscina.
Después de zampar me fui al instituto. Trabajé de 4.30 de la tarde a 10.30 de la noche aprox.
Ahí acabó mi día.
Un día cualquiera III
El italiano y Christian se fueron al instituto a trabajar de nuevo, y yo acompañé a Bettina al seminario de intérpretes, pues me pillaba de paso en mi camino a la piscina, que está al principio de la HauptstraBe, en un recinto comercial que hay muy cerca de la plaza de Bismark. Siempre siento pereza al entrar a los polideportivos, porque nadar no me gusta, me aburre un poco. Lo hago porque sé que es muy saludable y luego uno se siente con energías renovadas y orgulloso de sí mismo. Me suelo hacer una media de 40 largos.
Suelo entrar a la piscina con un montón de trastos, incluso con el ordenador. Llevo tantas cosas encima que más de una vez he pensado que necesito un paje. Lo meto todo en la taquilla, bajo llave, y me piro a nadar.
En las duchas me encuentro a un padre con su hijo, hablándole en inglés y explicándole en alemán las palabras que no entendía. El hijo una cara de rallado que no os podéis imaginar. Se me quedó mirando con los ojos como tortas, pasmado, sin hacer ni puto caso al padre, que le hablaba sin cesar mientras, distraído, mientras se enjabonaba las pelotas, más para meterle el inglés en el tarro que por sentir la real necesidad de comunicarle algo. El niño estaba absorto, no dejaba de mirarme, como si hubiera visto a un fantasma. Yo le ponía cara de Mr. Bean y le haría tonterías y mamelucadas varias.
El primer chorretón de la ducha espabila de verdad. No me la echo caliente porque luego me cuesta más meterme en el agua, Bruuufff. Uno entiende por qué es imposible ir a la piscina nada más levantarse de la cama. Paso al cuarto contiguo, cambio de agua al canario y entro a la sala de la piscina, climatizada, como es lógico.
La ventaja de nadar en Alemania es que el agua está más caliente que en España. No es la temperatura más propicia, pero uno lo agradece al meterse. A veces está tan caliente que uno puede meterse y quedarse parado.
Es una piscina de 25 metros y sólo hay un carril para gente que nada en serio. Los demás están ocupados por ancianos haciéndose los muertos o ancianas nadando a lo perro en pareja mientras comentan las bodas de oro de una amiga o el programa de moda de la tele.
Un día cualquiera II
Salí de casa un minuto antes de que el tranvía pasara por la estación, con el maletín del ordenador en la mano, la bolsa de los libros cruzada del hombro y la mochila de las piscinas en la espalda. Al tranvía ya se le veía venir de lejos y empecé a correr como un soldado extraviado en Vietnam para que no se me escapara. Al meterme en el tranvía, puse todas mis cosas en el asiento de la derecha y me senté al lado. Cogí un autobús hasta la plaza de la universidad y entre al instituto. Allí estaba Christian, el chico alto y rubio que se solía quedar hasta las 11.30 de la noche –o más- para adelantar su disertación. Le pedí que me diera su opinión acerca de ciertos términos jurídicos que había utilizado en mi trabajo y me fui a desayunar a la BackFactory, una cadena de tiendas donde hacen bollos y panes de todas clases. Siempre desayuno allí los días de diario. Un bollo de vainilla con un café me cuesta alrededor de 2 “oigos”.
Había quedado con Bettina para tomar un café y dar un último repaso a mi trabajo sobre el régimen jurídico de la Eigentumsvorbehalt en España. Me encontré con ella alrededor del mediodía enfrente de la puerta del Mensa de la plaza de la universidad. Fimos al otro Mensa, en el que sacan los bancos a la calle, echamos una ojeada a mi trabajo y nos pusimos a hablar sobre cosas variadas, por ejemplo, sobre las diferencias entre el comportamiento de los hombres y de las mujeres. Llegamos a la conclusión de que los hombres probablemente sean más simples (ni falta que hace ser complicado, ¿verdad?), de que tenemos la cabeza compartimentalizada y, por lo tanto, podemos concentrarnos más en las tareas a pesar de que tengamos problemas de amor –de ahí eso de que el hombre sólo pueda pensar en una cosa a la vez-. Me dijo muy gráficamente que los hombres tenemos, entre otros, el cajoncito del amor, y a veces nos asomamos para mirar a ver qué hay dentro y que, tras haberlo contemplado, lo cerramos y nos concentramos en otra cosa (abrimos otro cajoncito).
Eso no debe de pasar con las mujeres. No deben de tener cajones, sino todo desparramado, y cuando tienen problemas de amor, no pueden concentrarse en otra cosa y les afecta en su vida diaria hasta que no lo resuelven (incluso tienen problemas para dormir).
Mientras ella me contaba esto, aparecieron Christian, su amigo Steffan –un tío que haría las delicias de cualquier española- y un italiano. Nos pusimos con ellos. Todos comían menos yo, que tenía que ir a las piscinas. Vale, Nora, a la piscina .
Un día cualquiera
Suena el despertador a las 8.45 de la mañana, lo apago de un manotazo espasmódico, casi reflejo, como cuando te dan un golpe con un martillo en la rótula o como cuando se pone el dedo en la resistencia de la vitrocerámica. Me doy la vuelta y sigo durmiendo plácidamente, a pesar que podría haberme levantado, pues ya había dormido unas seis horas y media.
Me desperté por mí mismo alrededor de las diez y me dispuse a levantarme “a la de tres”. Siempre me ha costado levantarme de la cama. Ya dije que mi primo, el Txus –catedrático en sexología práctica y técnicas de cortejo- y yo tenemos la teoría de que la gravedad no depende sólo de la masa de los cuerpos, sino también de las condiciones de tiempo y temperatura. Y en la cama no son las más óptimas. La gravedad tapadito en la cama un día de primavera y a las 8.45 de la mañana debe de ser de unos 11.7 m/s 2 .
Bien, pues me levanto alrededor de las 10 sin la garganta irritada. Será porque –como decía Nora- esta vez he “remetido” las sábanas por debajo del colchón y he dormido como si hubiera sido mi mismísima madre la que me ha tapado. No se me han escapado los pies ni me ha entrado aire por los costados. Además, he dormido con una camiseta.
Me he duchado y me he secado por enésima vez con la misma toalla –una toalla blanca con una banda negra que sirve para medir los tono de grises-, me he untado las axilas con un rexona de bola casi seco –me ha abandonado- y me he puesto una camisa anaranjada color butano y el jersey de Springfield que no he roto con la lavadora.
He salido de casa con el ordenador en una mano, la bolsa de los libros en otra y la mochila de las piscinas en la espalda, con dos minutos de antelación para coger el tranvía ...
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